Reglas de oro para la economía doméstica

Hay gentes de todo tipo – tantas como opciones, que para eso se hiceron los colores – que van capeando los temporales económicos como buenamente pueden, e incluso, como malamente si la situación es crítica.

No obstante, hay unas normas que pueden servir al total de los ciudadanos a soslayar, cuando no a vencer, esos obstáculos que la vida (y los políticos) nos pone en el camino. Son reglas de sentido común, que, de llevarlas a cabo con una cierta anticipación, nos ayudan a prevenir lo impredecible, haciendo mas fácil todo, por aquello del refran: “Mas vale prevenir que curar”

En economía, el anticiparse a los acontecimientos es fundamental para  no caer en la bancarrota. Y si nos referimos a la economía familiar todavía más, puesto que la mayoría no somos ni expertos ni siquiera entendidos en la materia, que van arreglándoselas como pueden con mas pena que gloria.

No van muy errados quienes aseguran que el devenir de los acontecimientos es cíclico (como las modas, pero en serio) y por ello no es demasiado aventurado pronosticar al respecto, a sabiendas de que, mas tarde o mas temprano, volveremos a las mismas que ya sucedieron en otras épocas. Tal vez sea por nuestra cabezonería de humanos prepotentes que piensan que las desgracias, una vez pasadas, no vuelven nunca más, por lo que tropezamos repetidamente en las piedras de siempre, lo cual entra de lleno en la ley de las probabilidades matemáticas o, si ya me apuran, en la mas popular Ley de Murphy, que siempre viene a dar al traste con nuestras ilusiones.

Decisiones como el ahorro enfocado como un gasto necesario o el llevar al día un presupuesto sin salirse de el ni para ir al baño, son sanas costumbres que repercutiran favorablemente en nuestra economía, aunque tardemos un cierto tiempo en notarlo. Como siempre, en todo, la paciencia es primordial para obtener resultados. No son cosas que he inventado sinó recomendaciones de la CNMV y el Banco de España, especialistas en estos temas y cuyas premisas deberían estar escritas en post-it y pegadas en las puertas de cada frigorífico de los hogares españoles.

No es una cuestión de que el gobierno haya dicho a través del Ministerio de Economía y Hacienda que hay que apretarse el cinturón, pero no dejar de consumir. Son, mas bien, una serie de consejos prácticos que, prescindiendo del estatus social de cada familia, sirven en cualquier época y para cualquier situación.

1º)    EL AHORRO

2º)    REDUCIR LO BÁSICO, ACABAR CON LO SUPERFLUO.

3º)    UN FONDO DE EMERGENCIA ANTE IMPREVISTOS.

4º)    PENSAR EN EL PRESENTE CON UN OJO EN EL FUTURO.

5º)    SEGURIDAD Y DISPONIBILIDAD VERSUS RENTABILIDAD.

Escuchemos la voz de los expertos, que siempre tendremos la opción de decidir lo que mas nos convenga para cada ocasión.

Eduardo Ocaña González – Madrid - 

Esta crisis parece la historia de nunca acabar. Son ya cuatro años
de depresión económica que para muchos hogares se han convertido en un
interminable paseo por la cuerda floja y, cada día, se hace más difícil
mantener las finanzas familiares. Según el último barómetro del Centro
de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de julio, el paro (81,3%)
y los problemas de índole económica (49,6%) son los problemas que más
preocupan a los españoles. Sin embargo, más allá de los datos
macroeconómicos y los grandes índices y cifras de los mercados, la
economía doméstica significa un quebradero de cabeza en el día a día de
muchos ciudadanos

¿Cómo seguir sorteando el crac familiar mientras continuamos sin ver
la luz al final del túnel? Asesores y expertos en finanzas personales
nos aconsejan.

1. El ahorro, un gasto más dentro del presupuesto

El primer paso es conocer el estado de la economía de nuestro hogar
y recobrar el control sobre nuestra vida financiera a través de un
presupuesto. “Con independencia de cuál sea su nivel de ingresos, el
presupuesto es una herramienta imprescindible” asegura el Plan de
Educación Financiera creado por la Comisión Nacional del Mercado de
Valores (CNMV) y el Banco de España.

Esta iniciativa recomienda además considerar “el ahorro como un
gasto obligatorio”. Dentro de la posibilidades de cada hogar, es
aconsejable “enfocar el ahorro como una recompensa o un pago que se uno
se hace a sí mismo todos los meses”, proponen la CNMV y el Banco de
España. Para alcanzar el ahorro de “al menos un 10% de los ingresos
mensuales”, este se debe incorporar dentro de los gastos fijos y
obligatorios del presupuesto. “Si nos acostumbramos a no contar con
este 10% dedicado al ahorro, no lo echaremos de menos”, afirma el Plan
de Educación Financiera.

2. Reducir lo básico, acabar con lo superfluo

Conseguir ese 10% de ahorro no es tarea fácil. Además de evitar los
gastos innecesarios, conviene conocer en qué partidas se escapa el
presupuesto del hogar. Según la última encuesta del Instituto Nacional
de Estadística (INE), la mayor parte de los ingresos domésticos se
dedican a vivienda, agua, gas y electricidad, representando alrededor
de un 30% del presupuesto. Le sigue el gasto en alimentos y bebidas no
alcohólicas, con casi un 15%.

Para conseguir reducir el gasto en estas dos partidas que
representan prácticamente el 45% del total, las asociaciones de
consumidores como OCU o Facua ofrecen servicios de comparativa de
productos y servicios. Elegir el supermercado más barato, encontrar la
tarifa eléctrica que más se adecúa al perfil de consumo o adquirir
electrodomésticos más eficientes es ahora más fácil que nunca.

3. Ante imprevistos, un fondo de emergencia

Lograr los objetivos de ahorro supone disponer de un montante de
dinero extra para afrontar imprevistos. Es lo que se conoce como un
“fondo de emergencia”. Este fondo es especialmente útil en momentos de
crisis, ya que permite hacer frente a cualquier situación urgente “sin
tener que pedir un préstamo o endeudarnos peligrosamente con tarjetas
de crédito”, asegura el Plan de Educación Financiera de la CNMV y el
Banco de España.

Lo más importante de este fondo es poder disponer de él en cualquier
momento, lo cual no quiere decir que deba esconderse bajo el colchón.
Es posible sacar cierta rentabilidad a estos ahorros, sin embargo
conviene evitar productos de elevado riesgo o que penalicen recuperarlo
antes de su vencimiento.

4. Pensar en el presente mirando hacia el futuro

En el afortunado caso de las familias que puedan cubrir sus gastos,
proveerse de un fondo de emergencia y todavía dispongan de ahorros
extra, la crisis puede resultar una oportunidad para invertir.

Los asesores recomiendan elaborar un plan financiero o financial
planning, como se lo conoce en EE UU, donde es mucho más habitual que
en nuestro país. Este plan debe contar con distintas fases y la
determinación personal de cumplirlas. Para ello todo hogar debe
ponderar “cuáles son sus objetivos y expectativas respecto a sus
ingresos a largo plazo y plantearse qué rentabilidad es necesaria para
poder llevarlo a cabo”, aconseja Ricardo Sánchez-Seco, el responsable
de fondos de inversión de Gestiohna Asesores Financieros.

Si bien no hay que perder de vista el día a día de la economía del
hogar, “conviene mirar más allá del presente” asegura Sánchez-Seco. “Se
deben evitar las decisiones precipitadas” y, aunque “estamos
acostumbrados a los beneficios a corto plazo, es más importante valorar
los resultados en el largo”, añade el responsable de fondos de
inversión de Gestiohna Asesores.

En este sentido, una vez estimada la rentabilidad necesaria para
cumplir las expectativas, se elegirá el producto financiero más
adecuado. En el caso de la renta variable, pese a las fuertes caídas en
los últimos tiempos, desde Gestiohna Asesores recomiendan “no lanzarse
a por las gangas”, ya que pueden seguir bajando a corto plazo, lo cual
significaría “perder dinero si necesitamos disponer de él en caso de
una urgencia”.

5. Seguridad y disponibilidad versus rentabilidad

A la hora de decidir en qué producto invertimos los ahorros en medio
de esta tormenta financiera, los expertos aconsejan andarse con pies de
plomo. La opción más conservadora y sólida es decantarse por los
depósitos. Estos suelen ofrecer una alta disponibilidad y la seguridad
de estar respaldados por el Fondo de Garantía de Depósitos hasta
100.000 euros por depositante y entidad en caso de insolvencia de la
entidad depositaria.

Si optamos por comprar en Bolsa, el valor más seguro a día de hoy
son las blue chips, ya que “son las empresas que más y mejor acceso al
crédito tienen en estos momentos y las que más elevados dividendos
reparten”, aconseja Ricardo Sánchez-Seco.

Otra alternativa es invertir en activos de riesgo con perspectiva de
futuro. “A mayores y más duras correcciones”, como las que esta
viviendo en los mercados de un tiempo a esta parte, “mayor será el
beneficio a largo plazo”, asegura.

Sea cual sea el tipo de producto elegido, existen una serie de
consejos comunes. Gestiohna Asesores Financieros recomienda “conocer al
detalle el producto, tener en cuenta su fiscalidad, considerar la
inflación, desconfiar de los chollos y, sobre todo, asesorarse”.

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