Sopas y caldos, la panacea para la salud

                                                              

   Pues era verdad lo que nuestras abuelas solían decir acerca de las bondades del caldo para la salud. “Un caldito te quita todas las penas” era una frase que todo el mundo ha oido en alguna ocasión en boca de las personas mas allegadas.

Otra de las frases tópicas era: El caldo te “entona” el cuerpo y te deja como nuevo.

Todas esas aseveraciones que de niños nos parecían cosas de viejos, ahora la medicina y los departamentos de investigación las han venido a corroborar científicamente, encontrando la explicación que diera el marchamo de beneficioso a ese sencillo plato “de cuchara” que tanto placer nos porporciona en las tardes-noches invernales.

Cuando empezábamos a notar los efectos de ese resfriado que nos nublaba los ojos y los convertía en un goteo continuado y molesto, o la garganta rasposa o los primeros estornudos, antes de acudir al médico, nuestras mujeres – madres y abuelas – se apresuraban a preparar un caldo de pollo al estilo casero, hiurviendo las piezas del animal en abundante agua, con un poco de cebolla y un diente de ajo. El caldo denso y humeante obraba el milagro de hacernos revivir, probando sobradamente que el remedio era algo mas que una receta de las de toda la vida.

Así lo han demostrado científicos del Instituto de Investigación de Vall de Hebrón, en Barcelñona, que llevan años estudiando las reacciones de pacientes sometidos a exámenes periódicos, pues es patente que hasta un 30 % de la población sufre de transtornos funcionales digestivos: una manera de nombrar aquellos síntomas que no tienen una causa orgánica fácil de detectar por medios de diagnóstico conocidos.

Unos atribuyen a las sopas y caldos un valor añadido, porque ayudan a la hidratación del organismo, aparte de los diversos líquidos que se ingieren durante el día. Así se mantiene un equilibrio constante de los niveles de hidratación que son básicos para el perfecto estado de salud.

Lo que no se si muchos sabían es que ese tipo de platos, según se ha demostrado, proporcionan un estado de bienestar porque el aparato digestivo es susceptible de sensaciones placenteras y, por ello, la ingesta de esos alimentos con un bajo aporte calórico y fácil digestión realmente “pone a tono” el cuerpo, con lo que inmediatamente la mente tambien reacciona favorablemente.

No olvidemos que el pueblo chino – uno de los mas longevos del mundo – famoso por su medicina tradicional, tiene como base de su alimentación un enorme surtido de sopas y caldos con todo tipo de ingredientes, y no es por casualidad.

Nada mejor que las recetas de la abuela, que nunca han dejado de tener vigencia porque en todas las familias hay esas mujeres que han recogido el legado que sus antecesoras les transmitieron. Y que no falten.

Para controlar tu apetito y sentirte bien, ¡tómate un caldo!

                                     

                                           

Un estudio pionero investiga los efectos saludables del caldo, considerado por la cultura popular como un alimento con propiedades para asentar el estómago y mejorar el estado general.

Los problemas digestivos como la distensión abdominal, pesadez o molestias, que pueden  influir negativamente en la calidad de vida son muy habituales en nuestra sociedad.
Se calcula que un 30 por ciento de la población está afectada por trastornos funcionales digestivos, aquellos en los que no se encuentra una causa orgánica detectable por métodos diagnósticos convencionales. Se sabe que tanto sopas como los caldos son una buena opción para asegurar los niveles de hidratación que nuestro organismo necesita. El cuerpo humano está compuesto entre un 60 y 70 por ciento de agua, y la pérdida de líquido durante el día es constante (sudor, orina, etc…).La Fundación de la Dieta Mediterránea recomienda incrementar el consumo de sopa y tomarla mínimo 4 veces por semana.

Por sus beneficios nutricionales y su importante papel en las necesidades de hidratación de nuestro organismo, es un alimento apto para cualquier persona y para cualquier momento del día.

Además, el caldo es un alimento con una baja aportación calórica, con propiedades que facilitan la digestión, pero hasta hoy no se habían realizado estudios clínicos que permitan demostrar esta relación científicamente.

Por este motivo, un equipo dirigido por el Dr. Fernando Azpiroz -del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR)-, está desarrollando un proyecto de investigación que tiene por objetivo demostrar la capacidad de los alimentos para mejorar el confort digestivo y las sensaciones agradables en el organismo.

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“Se trata de un estudio integral sobre la respuesta de los alimentos con la hipótesis de que el aparato digestivo puede ser el origen de sensaciones placenteras. Nuestro objetivo es demostrar que un alimento, en este caso se toma el caldo como modelo, puede mejorar el bienestar tanto en  condiciones normales como en situaciones de inapetencia”, explica el Dr. Azpiroz.

La investigación, que finalizará en el 2013, plantea estudios sobre la función del trato gastrointestinal. En concreto, se investigará la respuesta del aparato digestivo, y la capacidad saciante del caldo en distintas situaciones fisiológicas, utilizando modelos experimentales de hambre y saciedad.

El estudio, que se realiza en colaboración con Gallina Blanca Star, se inscribe en el marco del proyecto de investigación en alimentación y salud Henufood, aprobado y financiado en parte por el Ministerio de Ciencia e Innovación, en el que participan 9 empresas y 11 hospitales y centros de investigación de toda España.

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