el islam y la ciencia

EL NACIMIENTO DE UN SER HUMANO

EL NACIMIENTO DE UN SER HUMANO (tercera parte)

The Sex of the Baby


Hasta hace muy poco se pensaba que el sexo de la criatura concebida era determinado por las células de la madre. O al menos se creía que el sexo se determinaba en conjunto por las células tanto del padre como de la madre. No obstante en el Corán se nos da una información diferente, ya que allí (en él) se afirma que la masculinidad o feminidad es producida por “una gota de esperma que ha sido eyaculada”.

(El ha creado ambos sexos, varón y hembra, de una gota de esperma que ha sido eyaculada) (Corán 53:45-46).

La genética y la biología molecular, disciplinas en vías de desarrollo, han validado científicamente la exactitud de esta información suministrada por el Corán. Hoy se sabe que el sexo es determinado por las células espermáticas masculinas, y que las femeninas no juegan (desempeñan) ningún rol en este proceso.

Los cromosomas son los principales elementos en la determinación del sexo. Dos de los 46 cromosomas que determinan la estructura de un ser humano están identificados como los referidos al sexo. Estos dos cromosomas son llamados (Remove) “XY” en los varones y “XX” en las mujeres, porque la forma de los cromosomas semeja esas (se asemeja a estas) letras. El cromosoma Y contiene los genes que codifican la masculinidad, mientras que el X los que codifican la feminidad.

La formación de un nuevo ser humano comienza con la combinación cruzada de uno de estos cromosomas, que están presentes en pares en hombres y mujeres. En las mujeres, ambos componentes de la célula sexual, que se divide en dos durante la ovulación, llevan cromosomas X. La célula sexual de un varón, por el contrario, produce dos tipos diferentes de espermatozoides, uno que contiene cromosomas X y el otro cromosomas Y. Si un cromosoma X de la mujer se une con un espermatozoide que contiene un cromosoma X, entonces la criatura es de sexo femenino. Si se une con un espermatozoide que contiene un cromosoma Y, la criatura resultante es de sexo masculino.

En otras palabras, el sexo de la criatura está determinado por cuál cromosoma del varón se une con el óvulo femenino.

Nada de esto se conocía hasta el descubrimiento de la genética en el siglo XX. De hecho, en muchas culturas, se creía que el sexo de la criatura engendrada era determinado por el cuerpo femenino. Y de ahí que las mujeres fueran censuradas cuando concebían niñas.

Sin embargo, catorce siglos antes de que se descubrieran los genes humanos, el Corán reveló información que rechazaba esta superstición indicando que el origen de la diferenciación sexual no residía en las mujeres sino en el semen proveniente de los hombres.

El cromosoma Y porta las características del sexo masculino, mientras que el cromosoma X lleva las del sexo femenino. En el óvulo materno está sólo el cromosoma X, que define las características femeninas. En cambio en el semen del padre hay espermatozoides con cromosomas X ó Y. Por lo tanto el sexo de la criatura concebida depende de si el espermatozoide que fecunda el óvulo tiene un cromosoma X o un cromosoma Y. En otras palabras, como afirma el versículo, el factor determinante del sexo es el semen que viene del padre. Este dato, que no podía ser conocido en la época en que el Corán fue revelado, es una prueba de que éste es la Palabra de Dios.