Fabula Electoral

En una sabana del norte de África, donde los animales aprendieron a organizarse mediante un sistema político llamado democracia, donde los animales salvajes aprendieron a elaborar y respetar unas leyes, se acercaba el período de las elecciones. Los dos principales candidatos, el León y la Gacela, eran extremos opuestos. Discutían constantemente, se reprochaban cosas e incluso, a veces, recurrían a la violencia. Los dos ansiaban la victoria y el poder. La sabana se dividió prácticamente en dos partes iguales: Los carnívoros apoyaban al León, con una política agresiva y destructiva hacia otras especies. Los herbívoros defendían una política mucho más relajada y respetuosa, pero la defendían de una forma violenta y exagerada. El buitre comprendió lo que ocurría y decidió irse de ese espantoso lugar, gobernado por animales… bestias.

El León logró ganar las elecciones gracias a que su raza se había dedicado a destruir y comer a posibles votantes de la Gacela. Durante el período electoral él y su manada se alimentaron de lujo, sin preocuparse por sus votantes ni por las otras especies que le habían apoyado. Ni siquiera se preocupó por otros leones, animales de su propia especie, que siempre estuvieron a su lado. Las gacelas se dedicaron a huir y esconderse, reproducirse y conseguir más votantes para las siguientes elecciones.

Viendo el terror y el caos que León había causado, muchos carnívoros decidieron no votar, votar en blanco, o votar a la Gacela. Así ganó ésta. Una vez en el poder, durante los 4 años que se mantuvo en él, sólo se preocupó de obtener venganza hacia los leones y que ella y su camada estuviese bien alimentadas. Hizo exactamente lo mismo que el León, aun odiándole por sus actos egoístas.

El buitre, que había escapado de ese infierno, se había alimentado perfectamente de lo que encontraba y lo que conseguía, sin preocuparse de quién se lo debía conseguir o de si cómo lo obtenía estaba de acuerdo con las leyes y las ideologías de la bestia a la que le tocase gobernar en ese momento. Al volver y ver que muchas razas habían perdido población a causa de unas ideologías u otras y de las confrontaciones que había, no sólo entre carnívoros y herbívoros, sino también dentro de estos grupos, aborreció tanto esa sociedad que huyó, decidió olvidar esa imagen tan repugnante para él de su pueblo, y no volvió nunca más.

Posibles conclusiones que puedo sacar de mi propia fábula:

-No pretendas que alguien se preocupe por ti por el hecho de darle un voto.

-Al llegar al poder todo el mundo se corrompe.

-Si tú mismo no te buscas la vida y actúas por ti mismo nadie lo va a hacer.

Seguramente ustedes puedan sacar más conclusiones o moralejas. Sería bueno que las escribiesen y comentasen brevemente.

Un saludo