Imagínate la situación: Compras un nuevo iPhone 3G, llegas a tu casa y lo desempaquetas todo ilusionado. Lo enciendes por primera vez y ves con sorpresa que no aparece el típico fondo de iPhone, sino la foto de una taiwanesa en una fábrica. Eso le ha pasado a un tipo americano que ha visto cómo su iPhone había sido profanado y desvirgado durante su fabricación. ¡¡Queremos justicia!!


