El otro día paseando en mi ciudad natal ( Madrid) me quedé contemplando como el sol tímido pero bravío se ponía tras la glorieta de Atocha, arrojando sus últimos rayos a la imparable ciudad de Madrid. Pronto recordé la cantidad de cambios que había visto en esta ciudad y comprendí un principio básico (la mutabilidad) la mutabilidad de pensamiento, la mutabilidad de personalidad, ningún mortal está exento al cambio y mucho menos lo están las ciudades construidad por nosotros mismos. Desde el majestuoso aeropuerto de la T4 (una obra maestra que nos iguala en cuánto a estética con Europa), la propia glorieta de Atocha, el palacio de los deportes, o la recién inagurada caja mágica. Hay que plantearse que Madrid puede convertirse en sede de los próximos juegos olímpicos del 2016, ¡Qué alegría! dirán unos, ¡ Más gastos públicos! exclamarán otros, el caso es que si se celebrán los juegos Olímpicos en esta ciudad los gastos del contribuyente aumentarán (eso es claro y perentorio), habrá más personas en esta pequeña ciudad en la que no cabe un alfiler y un oportunismo político con fines lucrativos sin lugar a dudas. Pero la moneda de los juegos olímpicos tiene dos caras la mala(ya mencionada) y la buena: puestos de trabajos, una ciudad bastante mejor controlada, calles más limpias ( casi impolutas para que ningún miembro del COI presente una reclamación que nos imposibilite nuestra candidatura)y una que prima sobre todas( las vivencias experienciales) conocer gente de todo el mundo, un ambiente pluricultural y tolerante. Yo soy férreo defensor de los próximos juegos Olímpicos de Madrid ¿ Y ustedes comparten mi opinión o por el contrario piensan que es una aberración contra esta ciudad y contra sus bienes? Perdónenme soy un loco olímpico, un loco elitista ( No me arrojen a la llama olímpica), espero no ser el único, ¡ de Madrid al cielo (olímpico, por supuesto)!. Áve César.

