Cuestión de fondo

Crítica,reflexión y conclusiones

De principios a principiantes

En la actualidad, se habla y se discute mucho acerca de la libertad de expresión, de derechos y libertades en diversas esferas de la opinión pública y dentro de la colectividad política.¿ Pero de dónde surge toda esta terminología y cuál fue su verdadero significado?.

Debemos remontarnos a la clásica Atenas- cuna de la democracia-, para ver como en esta ciudad populosa y amurallada ya reinaban tres principios básicos: isonomía( igualdad de derechos y sinónimo de democracia), isegoría (libertad de palabra) y koinonía (concepción del consenso para la maximización del bienestar). No es tan difícil imaginar como los atenienses mantenían este orden político que regía sus vidas y la de sus esclavos. Atenas pronto se convertiría en un gran paradigma para todos aquellos pueblos que por una u otra cosa quisieran tener una armonía estable y duradera. Como bien decía el primer teórico del Estado, T. Hobbes, el Estado quita libertad pero proporciona seguridad y bienestar, alejándonos del primogénito Estado salvaje en el cual la integridad física estaba expuesta a innumerables peligros.

Por eso hoy se mantienen estos principios, herencia directa de nuestros amigos los griegos. El quid de la cuestión es ¿ Cuán influyente pueden ser estos términos?, no todo el mundo mantiene un rigor “científico”, por decirlo de alguna forma, en el uso de los mismos. Siempre encontramos individuos que se vanaglorian de poseer unas cualidades democráticas, que vistas en segunda persona resultan obscenas y repulsivas.

En el caso de Aznar, o de su mediática peineta, está justificada y más que justificada su acción. No es un gesto muy bonito, pero si contundente para todos aquellos, que no sólo no respetan la libertad de expresión, sino que en 1995 quisieron atentar contra su vida y contra la de los millones de ciudadanos que creían en los valores de la democracia.

España necesita políticos valientes, que no escamoteen los problemas de su país y que muestren un mínimo de interés por los problemas actuales. La política no fue hecha para preconizar a un becerro de oro, se creó para adoptar unas medidas eficaces, sin subterfugios baratos ni líderes mediocres.

HIDALGO