Hemos vivido la muerte de Terri como algo extraordinario para los habitantes del planeta, día a día se le apagaba su vida por inanición, y yo me pregunto ¿y qué?.
Todos los días del año mueren cientos de personas de hambre y nadie se echa las manos a la cabeza, nadie se pregunta qué podemos hacer o a que tribunal podemos acudir, simplemente miramos esos niños delgaditos que lloran desconsolados seguramente en un llanto hambriento y lleno de desesperanza, ¿y que tribunal dice que eso es justo?, este mundo loco cada día nos sorprende con una estupidez distinta…


