Bibiana y los posavasos.

Al enterarme de la novedosa y claramente meditada campaña de nuestra Ministra de Igualdad, se me han venido a la mente dos pensamientos, el primero de reflexión sobre la estupidez humana, el segundo de envidia.

Envidia, por no tener una Imprenta afín a esta corriente progresista, que con sus ideas de cómo hacer cuché e infografía, lo que se podría explicar con mensajes concisos, tiene durmiendo en almacenes oficiales, millones de trípticos, planes de desarrollo y futuribles avances, que ahí quedaron, inútiles y sin repartir. La propaganda que no falle, y lujosa, que para eso la paga ese dinero fácil y sin dueño, ya saben, el nuestro, el de nuestros impuestos y que ellos, los del “machito” y el poder, llaman público.

Y no es que considere que la intención es mala, resaltar la explotación sexual de miles de mujeres y la necesidad de que tomemos conciencia del problema. Pero mi pregunta es ¿Se empieza por los más idóneos?

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y el presidente de la Federación Española de Hostelería (FEHR), José María Rubio, distribuirán cinco millones de posavasos en los más de 13.000 locales de ocio nocturno, bares, cafeterías y restaurantes, que pertenecen a la federación, para luchar contra la trata de niñas y mujeres con fines de explotación sexual.

Cada posavasos, llevará un dibujo y una reflexión. Ahora, pónganse en situación, escasa luz en los locales y pocas luces entre los que lleven unas horas en el reino de Baco. En una España con carencias educacionales, que hace que el número de analfabetos funcionales, es decir que saben leer pero no comprenden mucho de lo que leen, sea preocupante y ahora, el que se fije en lo que pone el posavasos, verá cosas como estas: “En ese momento comprendí que yo era una persona con todos mis derechos. Ella no. Y no volví nunca más”. “No es divertido ser cómplices de los proxenetas. Yo elijo tener sexo con mujeres tan libres como yo”. “y yo que defiendo los derechos humanos ¿por qué ayudo a que los proxenetas se hagan ricos?”.

Al de la FEHR lo comprendo, ya que no consigue exenciones, ni apoyos crediticios para sus afiliados, por lo menos y mientras duren, eso que se ahorran. Pero una Ministra del Gobierno de España. ¿No se ha molestado en valorar, la utilidad de campañas como la de las zapatillas para buscar piso, o las bombillas orientales de Sebastián?

Un poquito de por favor, Doña Bibiana.