Cierto es, que las declaraciones del señor Blanco, que hoy motivan estas líneas, al que algunos seguimos llamando “el hombre del ático”, y no por sus altas miras precisamente, han sido realizadas en un acto de partido. Pero aún así, hace falta un mucho de desvergüenza y una gran cantidad de cinismo, para seguir en el discurso del “a mí que me registren” a la hora de hablar de la crisis económica que si en un principio no existía, ahora es cosa de todos, menos de un Gobierno pusilánime, ineficaz y falto de soluciones.
Pero es que además, dentro de un “el que no está conmigo, está contra mí” que deja entrever un tufillo totalitario, que se lleva mal con el más mínimo ejercicio de las reglas del juego democrático, se atreve a afirmar su convencimiento, de que aquellos que no vean buenos los datos de la última encuesta de población activa <<quieren lo peor para los españoles>>
Y no solo eso. Él, que pertenece al Gobierno de esa España, que su líder, el inquilino monclovita, considera como Nación, un elemento discutido y discutible, va y se descuelga con soflamas patrióticas y considera, que el legítimo deseo de Rajoy, de intentar desde planteamientos liberales, arreglar el desaguisado en el que nos encontramos, es no querer a España.
¿Entonces, según el Ministro de Fomento, qué es querer a España? ¿Alegrarse porque haya más de un millón de hogares, con todos sus miembros desempleados y que la mitad de ellos lo estén desde este último año?
¿Congratularse de que un tercio, una de cada tres provincias españolas, presenten un índice de paro superior al 20% y se hundan mes a mes, en una dramática depresión?
¿Dejarse llevar por la engañosa zanahoria de los 14.100 parados menos, sin considerar la contratación temporal, propia del trimestre que se valora y no prestando atención, a qué en el mismo periodo, el número de ocupados bajó en 74.800 personas?
No, señor Blanco. Somos muchos los españoles que no estamos de acuerdo en confundir proteger con subsidiar. Que creemos la necesidad de buscar medidas, para que el mercado del empleo se revitalice y se frene la destrucción de puestos de trabajo. Que vemos necesario que se ayude y potencie la creatividad y la liquidez de las pequeñas y medianas empresas, en vez de asfixiarlas con impuestos y “papeleos”. Que consideramos que el Estado debe ser lo bastante flexible, para proteger al autónomo, cuando las cosas van mal, y hacer comprender a los Sindicatos, que todos tenemos que arrimar el hombro en los malos tiempos. Y no por eso dejamos de querer a España.


