¿Quién se queda a este pirata, /que es muy niño y no lo quiero?/Y además juega a que asalta/a indefensos atuneros./Eso dice el juez Pedraz,/de la Nacional Audiencia/y que en cuestiones de edad/desconfía de la ciencia./Pero lo chusco del caso,/y puede que lo peor,/es que parece un bromazo/y que el menor es mayor./Abdu Willy, así se llama/el “pequeño” somalí,/al que ahora nadie reclama/¡Pues a que traerlo hasta aquí!/Ahora el pobre estará solo,/sin barcos que secuestrar,/ni escopetas, ni fusiles,/ni inocentes que asustar./Unos que si diez y siete, otros que si diez y ocho/y mientras el gamberrete/con más nariz que Pinocho./Se imaginan las familias/de los que en el Alakrana/se salen de sus casillas/temiendo por el mañana./Esperando que el Gobierno/el que se dice de España/los libere de su infierno/y les dé a los malos caña./¿Cómo se pueden sentir?/viendo tamaño esperpento,/sus familiares allí/y aquí este tan contento./¡Ay señores que País!/¿Dónde quedó lo de Flandes?/ya lo que nos queda aquí/es el Amedio y los Andes./Amiguito dime tú,/¿Qué le pasara al pirata?/¿lo mandamos por SEUR,/sin dirección, ni posdata?/Va con nuestra idiosincrasia/cosa que yo no celebro,/sacarle a todo su gracia./en este caso humor negro./Porque tiene mucha tela/el trasunto judicial,/y le duela a quién le duela,/esto empieza a oler fatal./Para nada es de recibo/que por no rectificar/vaya a quedar sin castigo/un delincuente del mar./Así que quien corresponda,/haga por dejar resuelta,/esta burla que es la monda/de <<el pirata de ida y vuelta>>.


