Camino a mi trabajo leo atónito en el diario QUE! el descubrimiento de restos humanos en la cripta de la Iglesia Sant Joan de Gracia que datan del sexto milenio antes de cristo que los arqueólogos no han tardado en bautizar como el Homo Graciencis (o el “Hombre de Gracia”). Pienso que dicho Homus Graciencis es el antepasado responsable de la peculiaridad de los habitantes de la Vila de Gracia de Barcelona.
Yo soy inmigrante, pero soy vecino del barrio de Gracia, y aunque la teoría evolutiva de Darwin me descarte para apropiarme genéticamente de la tipología de mis vecinos, confieso que como en Zelig de Woody Allen (y como las teorías de Jung), he evolucionado interiormente en pocos años hasta convertirme 100% en un Homo Graciencis.
Antes de vivir en Gracia, votaba al PP, ahora soy de izquierdas. En Gracia conviven todas las izquierdas desde la republicana catalana, pasando por los verdes hasta los socialistas. Nadie vota al PP en Gracia.
Antes iba de compras al Caprabo y a la Maquinista, ahora voy al mercado del barrio y al Día.
Antes no llevaba gafas. Ahora llevo gafas de marco negro que combino con camisetas oscuras como un auténtico graciencis.
Antes escuchaba la Cope y leía La Vanguardia. Ahora sólo escucho música que descargo por Internet y leo el Que!, el Metro o cualquier diario gratuito que pase por mis manos.
Antes sufría por pagar el Internet tan caro, ahora voy a trabajar a bares con zonas wifis o a la biblioteca de Gracia.
Antes dormía más y salir de juerga era todo un acontecimiento. Ahora duermo menos y salgo más, y suelo frecuentar los bares y terrazas de Gracia. Me conozco todas las plazas, y en todas ellas he bebido Moritz en plena calle (antes bebía Estrella).
Antes iba al cine doblado (no yo, sino la película), ahora sólo veo películas en versión original en el Cine Verdi, y comento al salir el significado de las obras.
Antes era un mileurista con sueños de riqueza, ahora soy un mileurista consumado (y consumido).
Antes era informático, ahora soy diseñador.
Antes viajaba en Iberia, ahora viajo en Ryan Air.
Y bueno, ahora que se sabe que el Homo Graciencis existió y habitó el barrio de Gracia hace milenios pienso que es un buen día para celebrar con un mojito aquello por lo que me siento orgulloso de ser: un Hombre en plena Gracia.
En la foto de la izquierda: yo. A la derecha: yo unos años después de instalarme en Gracia.


