Había comido opíparamente, después de una cabezada a “renglón seguido” abrí el periódico y……”El Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, implicado en una trama de comisiones. ¡Anda la órdiga! Si yo siempre he creído que los presidentes de la Casa de la Villa no estaban por dinero sino para servir al pueblo, a sus conciudadanos y conciudadanas.
Estaría equivocado, sería el cura, el maestro o el guardia los destinados a servir al pueblo por vocación y por una humilde paga. Sólo falta que venga un alcalde diciendo que él no tiene paga que vive por y para el pueblo. Pero no eches en olvido lo que te cuento, y fíjate bien en lo que te digo, no pasarán muchos días sin que otro alcalde de fe de su entrega desinteresada, sacrificio y abnegación por su amado pueblo. El que avisa no es traidor.

