Mientras Capello abronca a Ronaldo en el vestuario de Valdebebes, Salgado y Diarra tienen un roce dialéctico, los pesos pesados del vestuario discrepan de los técnicos, el baile de millones en fichajes sigue el toma y daca, el aficionado se juega el físico para ver a estos elementos tocando y retrasando el balón en el centro del campo, tirando tres o cuatro veces a puerta en los 90 minutos de un partido del que juegan escasos veinte.
Nunca mejor dicho jugarse el físico el aficionado, cuatro han perdido la vida cuando se trasladaban de Huelva a Madrid para presenciar el partido entre los equipos del Real 0 y del Recre 3, y quince de los treinta y nueve heridos están graves, esperemos que no se produzcan más fallecimientos.
Creo que esta afición, como tantas otras, que se desplazan siguiendo a sus equipos, merecen más respeto de lo que en el campo demuestran los jugadores sudando sus camisetas, porque como se ve el que la suda de verdad es el hincha que incluso, como en este caso, dan su vida a cambio de un brazalete negro o un minuto de silencio del equipo de sus amores. Ayer les dedicaron tres goles que sabian a gloria.
Desde aquí mi más sentido pésame a los familiares y a la afición choquera


