Historias de la gente

Son comentarios ocasionales acerca de lo que me llama la atención

El aborrecible franquismo

 No habrá paz, nunca habrá paz, porque insistimos en mantener la diferencia. Quizá se trate del vicio que los clásicos han atribuido a los españoles, el prurito, la obligación de sostenella i no emendalla. No importa que en alguna ocasión nos hayamos equivocado, jamás lo reconoceremos, no daremos nuestro brazo a torcer, aunque el mundo se hunda. Esto viene a cuento porque ya me he cansado de leer en la Prensa, en cierta Prensa partidista al menos, que con Franco la nación española retrocedió 30 años, su bienestar, su cultura; que con Franco tardamos 30 años en recuperar el nivel de vida que ya teníamos con la República, y así una larga lista de lamentos del mismo corte. Que si con el teatro ambulante que Lorca y los suyos llevaban de pueblo en pueblo se había hecho progresar al que llaman pueblo como nunca antes se lo hiciera… No sé, no estaba yo allí para juzgar de primera mano. Pero lo que parece contarnos la Historia suena muy diferente. Si tanta era esa Cultura excelente, con mayúscula ¿cómo explicar la violenta intransigencia de quienes quemaban iglesias, violaban a monjas y mataban curas, y cómo la Pasionaria, tras el discurso que en las Cortes pronunció Calvo Sotelo, decían: Ese hombre ha hablado por última vez? ¿Dónde estaba la Democracia (el respeto a la ley) que tantos alaban contrapuesta al franquismo? ¿Por qué aquel Gobierno de entonces, tan progre él según se nos quiere hacer creer, no supo poner límite a semejante libertad desatada? ¿Quién fue el culpable? Los abusos de aquella desbocada democracia fueron en gran parte responsables del aborrecible franquismo posterior. ¿Qué hubiera sido de la clase media si hubieran ganado los otros? De lo que se nos cuenta es fácil preverlo. Esa clase media que en gran parte apoyó al franquismo habría sido exterminada, así, pura y simple. Y entonces su reacción, el Alzamiento, fue más que comprensible, les iba en ello la vida. Nunca habrá cultura, nunca habrá adelanto y progreso, sin moderación, nunca los habrá en el extremismo.