Historias de la gente

Son comentarios ocasionales acerca de lo que me llama la atención

Rick Santorum y Ron Paul

Insisto. Con las palabras algunos quieren crear la realidad. A última hora, en las primarias de los USA,  muchos americanos han dado el voto a dos candidatos al menos peculiares, Rick Santorum y Ron Paul. Ambos defienden políticas de tinte racista y exclusión social; pero dejando a un lado estos inaceptables extremismos, según el periodista de turno ambos son culpables de dos pecados modernos, son conservadores y profesan los principios de su religión. (Es de admirar que a alguien escandalicen ese conservadurismo y supuesta religiosidad y no lo haya hecho la psicopatía evidente de George Bush y su panda, Dick Cheney y los demás autores de la masacre genocida de Iraq y de una guerra criminal caprichosa). Lo dicho, el periodista que da la noticia frunce el ceño ante el conservadurismo y la inclinación religiosa de los dos candidatos. Y pone de relieve, escandalizado, que ambos rechacen el aborto y la boda de los homosexuales. Hoy se pretende hacer de estas dos cosas una nueva cruzada y no se quiere ver que no perseguir por ley ni el aborto ni la boda nefanda no es lo mismo que fomentarlos y alabarlos. El aborto es un crimen y se lo ha de condenar; pero dadas las condiciones actuales en las que se hace vivir a la gente, sobre todo a las mujeres, es un mal inevitable y sería injusto castigarlo. Que dos del mismo sexo formen pareja es una aberración; pero tampoco se lo ha de castigar. Se lo dejará al libre albedrío, allá cada cual con su conciencia. Pero no; se los ensalza y promueve, como si de derechos humanos se tratara; que no lo son. No se los perseguirá; pero tampoco se los alabará y promoverá como actos indiferentes equiparables a cualquier otro de la conducta humana. En este contexto, el Presidente Obama (el liberal, el que se supone representa a los progresistas y no conservadores) ordenó al Departamento de Justicia  de los EEUU que deje de defender en los tribunales la Ley federal de Defensa del Matrimonio, que lo define como la unión legal entre un hombre y una mujer; para que los grupos homosexuales obtengan sentencias a favor del “matrimonio” gay. Pues, bien, para el periodista de arriba, estos dos candidatos no merecen apoyo porque ambos rechazan el aborto y que los homosexuales se casen. No importa si son pacifistas en el sentido de que no les gusta la guerra, no quieren llevarla a otros países ni quieren dar al Pentágono un poder y un presupuesto que no les corresponden. A la hora de rechazarlos como presidentes posibles parece pesar ante todo que vayan a sus respectivas iglesias a orar y les importe la conducta moral.