El necio gobernante

Uno mira alrededor y alucina. La vida en el ámbito oficial no tiene lógica. La vida oficial, la no doméstica de andar por casa, sino la de fuera, es un perpetuo disparate. Hoy va de bilingüismo. Gracias a la locura de un puñado de orates, Galicia es bilingüe. Aquí vivíamos bien, cada uno hablaba lo que bien le petaba y todos nos entendíamos. Nunca conocí a nadie que tuviera dificultades a la hora de entenderse con los demás. Pero llegaron los galleguistas, inventaron una lengua nueva, la impusieron a la fuerza y en esas estamos, entre otras cosas en la que voy a contar. Ya hace algún tiempo me reí de la necedad que significaba poner en los tablones de anuncios de las estaciones del tren lado a lado un mismo mensaje en las dos lenguas, con lo que eso supone de gasto innecesario de papel y de esfuerzo de quien los mecanografió e hizo copias. Hoy de nuevo me meto con el mundo del tren. Como son las vacaciones me dedico a recorrer en tren la Comunidad. Y he visto que en los trenes, a medio camino se dice y repite: tren procedente de, con destino a. Y como la expresión gallega es idéntica a la castellana, ahí tenemos que la voz, no sé si real o mecánica de los altavoces, te dice dos veces, una detrás de otra: Tren procedente de… con destino a… Si las dos expresiones coinciden al pie de la letra y de la pronunciación ¿a qué repetirlas? Pero ahí está la necedad del que gobernó, en este caso del que administró, que ahora al gobernar lo llaman administrar, el asunto de la modernidad de hablar en el tren con los viajeros. Puesto que la Comunidad, para su desgracia, es bilingüe, se ha de decir lo mismo en las dos lenguas, aunque las palabras sean idénticas. ¡Y al diablo con la lógica y el buen sentido. Lo dicho, el mundo oficial es el reino de la necedad.