Per a tots els gustos

La vida és molt complexa (ja ho deien també els grans François Truffaut i en Woody Allen)

La polémica de subvenciones y cuotas para el cine no americano

Cumplieron desgraciadamente su palabra los exhibidores de cine en nuestro país y cerraron sus cines el Lunes pasado, para protestar por la según ellos injusta cuota de cine español y europeo, poniendo en las puertas de sus cines pasquines diciendo “Aquí se programa cine que interesa al público”. Lo curioso es que las cadenas de cines Renoir, de versión original subtitulada, los Maldà de Barcelona, que también proyectan lo mismo, y los cines controlados por distribuidoras como Alta Films también se negaron a secundar esa huelga. Como he oído y leído absurdas diatribas a favor del cine americano sin restricciones y en contra del cine español y del europeo, me veo obligado a ponerme al lado de estos dos últimos. El afán mercantilista y explotador que tienen la mayor parte de esos señores que ahora se declaran en huelga es de lo más hipócrita que he visto. No sólo dicen que el cine español actual no interesa a nadie sino que el europeo también. Qué curioso es que ahora las películas europeas empiecen a llenar cines de nuevo cuando desde hacía unos cuatro años eso había desaparecido de repente. ¿No será por que en Francia gobierna Nicolas Sarkozy, un declarado proamericano, ya les atrae de nuevo el cine galo, cuando antes lo consideraban “pedante”, “aburrido”, “raro” e incluso “inmoral”? Que antes Gérard Depardieu atraía a los españoles al cine… Se olvidan algunos de que el cine es cultura también, no un simple negocio para llenarse los bolsillos. Además habría de recordarles que esos cineastas americanos que consideran garantía para llenar los cines estarían encantados de imitar a sus colegas europeos, sobre todo los franceses e italianos, y dejar de hacer películas comerciales, pero el público americano no aceptaría eso. Y como no tienen el valor que sí ha tenido Woody Allen de abandonar los EEUU y venirse a trabajar a Europa, están en ese dilema. Steven Spielberg siempre presume de la amistad que tenía con François Truffaut, al cual le dio un papel importante en “Encuentros en la tercera fase”, y seguro que le gustaría hacer películas como las del maestro galo, pero en los EEUU se considerarían inmorales. Qué lejos quedan los tiempos de cuando los actores americanos trabajaban en películas europeas y decían que eran las mejores de sus carreras: Anthony Quinn en “La strada” de Fellini; Burt Lancaster en “El Gatopardo” de Visconti; John Voight en “La carcoma” de Ingmar Bergman, etc. Sobre el cine español, estoy de acuerdo de que salvo los grandes (Almodóvar, Amenábar, Trueba, Garci, Ventura Pons…), se pierde en películas en varios casos demasiado minoritarias, y debería aprender lo que hacen en Francia: alternan perfectamente películas comerciales como “La cena de los idiotas” y “La vida en rosa” con otras arriesgadas y de calidad como “Caché” y “Mi hijo”. Pero no tenemos el amor por su cine de nuestros vecinos del Norte. Eso es lo que nos falta aquí para dejar como unos hipócritas a los exhibidores y a los políticos que piden suprimir subvenciones y cuotas: en el país vecino las subvenciones a su cine existen desde 1947, la cuota de cine local (sea francés ó extranjero con participación francesa) al 40 %… No se quejan de ello. Y a Almodóvar lo aman allí mucho más que a Spielberg. Y no creo que sea por fastidiar ni por antiamericanismo. Es por que allá tienen una cultura que exige productos de calidad artística, por ello son productoras francesas las que aportan dinero a David Lynch para que haga películas, ya que en los EEUU no le dan un centavo. Podríamos aquí copiar eso. Pero esos señores son tan proamericanos que lo considerarían una ofensa.