Hay días que uno se levanta amargado y todo acto de amabilidad o de alegría que se encuentra por el camino le parece una soberana gilipollez. Y hay días en los que uno se levanta alegre y lo que le parece una soberana gilipollez es todo acto de mala educación o de tristeza que se encuentre por el camino.
No hay más. Bueno, sí, hay un estado intermedio, pero a las diez de la mañana uno se suele haber decantado ya por la amargura o por la alegría.
Yo hoy me he levantado alegre. No tenía ninguna razón de peso para levantarme alegre. De hecho, no tenía ninguna razón. Todo se conjuraba en contra de levantarme alegre, empezando por mí, que soy un necio, pero me he levantado alegre. Cosas de la vida.
Hoy tocaba reconocimiento médico anual, es decir, hoy tocaba; uno, madrugar más de lo habitual; dos, no poder tomar el primer café de la mañana; y tres, echar la primera meada del día en un bote.
Como el que no tiene memoria se la hace de papel anoche, antes de acostarme, me puse un post-it en el baño, justo encima del retrete, justo donde debería mirar un tío meando.
“¡Peter!… mea en el bote“
Primer error, un tío meando no mira donde yo puse el post-it. Un tío meando no mira, mea.
Mientras me tomo el primer café de la mañana (segundo error… bueno, no, no ha sido un error, me lo he tomado porque me ha salido del nabo) me pregunto si los médicos tienen la tecnología necesaria para saber si una meada es la primera del día o la segunda; y si vas en ayunas o no al reconocimiento médico.
Cuando he llegado al centro de salud (tarde porque me he dormido y me he levantado más tarde de lo habitual… tercer error, pero este no me va a quitar el sueño, la verdad) había una chica sentada en la zona de espera, junto a recepción. Supongo que una paciente que esperaba pacientemente. No ha dicho nada. Yo, como estoy alegre, he dicho… bueno mejor le doy al play y lo veis vosotros mismos.
¡Buenos días! – es lo que he dicho
Buenos días- ha contestado ella.
Buenos días- dice una mujer que ha aparecido detrás del mostrador de recepción.
¡Buenos días!.
Buenos días- saluda la ATS, que acaba de llegar
¡Buenos días!.
Buenos días
Buenos días
Buenos días- es la doctora, que sale de su consulta con cara de sueño
¡Buenos días!
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos días- otro paciente que acaba de entrar.
¡Buenos días!
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos días- dice nervioso un tío con cara de sospechoso que entra por la puerta. Se parece al Greñas, uno que va atracando por los centros de salud – ¡¡¡TODO EL MUNDO AL PUTO SUE…
¡Buenos días!
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos días
Buenos….
¡¡¡¡BASTAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!.
¿Y a esta qué le pasa? - pregunta el Greñas señalando a la chica que esperaba sentada, que es la que ha gritado bastacon tanto ímpetu y tan mala baba.
Nada, una que se ha levantado amargada.
Peter PD
en la foto la enfermera Popeye.


