“Pues el invierno y verano En Madrid sólo son buenos Desde la cuna a Madrid Y desde Madrid al cielo” Luis Quiñones Cuenta la leyenda que las almas de los que han vivido y muerto en Madrid se reúnen en el Cerro Garabitas de la Casa de Campo para subir de madrugada todos juntos hacia el Cielo, en forma de nube violácea llena de luces. Un alma, una luz. Y que cuando llegan al cielo abren un agujerito para ver por última vez la hermosa ciudad que les vio vivir y morir. De ahí viene la frase “De Madrid al Cielo, y en el cielo, un agujerito para verlo”. Su Maligindad, que casi todo lo sabe y casi todo lo ve, cuando se enteró de este hecho decidió hacer un campo de tiro al alma junto al cerro Garabitas, para uso y disfrute de todos los demonios de Madrid. Y los lunes, que es el día del 2×1 en licor de azufre, nos juntamos todos los demonios de la ciudad en este club de tiro. Lo usamos y lo disfrutamos. Pero no lo disfrutamos como a Su Malignidad le gustaría. No. Y es que lo que el jefe no sabe es que desde que se inauguró no hemos pegado un solo tiro. Nos tumbamos en nuestras cálidas hamacas de piedra del Monte Averno, con nuestros licores de azufre y nuestras pipas con mezcla de tabaco y tabasco, y disfrutamos del hermoso espectáculo que nos ofrecen las almas matritenses, aplaudiendo como posesos cada vez que una hace un rizo en el aire, soltando exclamaciones de sorpresa cada vez que una realiza un dibujo en el cielo. Y dicen las malas lenguas que a los demonios, que son muy sensibles a la belleza, alguna que otra lagrimilla se les ha caido cuando una de las almas les ha lanzado un guiño desde el cielo. Eso dicen las malas lenguas. Y de esto ni una palabra a Su Maliginidad, que como se entere nos corta los huevos a todos. dedicado al Centollo, gran cronista matritense.


