El movimiento llamado 15M tiene, cada vez más, unos paralelismos muy chocantes con uno de los peores acontecimientos de la historia de la humanidad: el nazismo.
Alemania tenía unos problemas sociales muy graves, derivados de una situación económica desastrosa, exactamente igual a la situación que vive España. Allí la diferencia está en que los problemas tardaron menos tiempo en explotar.
Los problemas sociales que tenía Alemania necesitaban tener una causa. Nadie quería analizar la entrada alemana en la Primera Guerra Mundial y el desastre que eso había significado para el país y para la economía germana. Eso es lo más dificil, reconocer que uno ha metido la pata. Lo más facil es buscar a un culpable: los judios.
El caso español es similar. Nadie quiere asumir su culpa, nadie quiere reconocer que gastaba en coches, casas, vacaciones, consumo, etc lo que tenía y lo que no tenía. Gente con nóminas de 1500€ gastaba todos los meses 2000€ porque ese excedente se financiaba y refinanciaba, una y otra vez, y no pasaba nada. Pero eso se terminó y es necesario, como en Alemania, buscar culpables: bancos, empresarios y “el sistema”.
En 1930, en Alemania, se empezarón a producir actos muy serios contra los judios. Se les marcaba, se les señalaba y, posteriormente, se producían asesinatos, destrozo de comercios, palizas, etc. Esos actos fueron precedidos de simples protestas sociales.
La situación en España no es muy distinta. Hemos asistido a “protestas sociales” más o menos pacíficas que se han tornado en señalamientos muy claros. Algunos han querido conectar la prohibición de celebrar las fiestas gays en X lugar de Madrid con la agresión y coacción sufrida por Gallardón pero nada tiene que ver.
Ya no solo se acude a los ayuntamientos (todos, casualmente, del PP) sino que se acude al domicilio particular a amedrentar. “No pasó nada más que algunos insultos”, dicen algunos progres. Efectivamente, en Alemania, en 1930, solo eran insultos, en 1933 se abrió el primer campo de concentración.
El nazismo, al igual que el movimiento del 15M se arrogaba una representación que no tenía (antes de las elecciones donde arrasó Hitler). Ambos movimientos siemore hablan de “nosotros, el pueblo”. La ciudadanía ya ha hablado el 22M, y el que ha querido ha elegido al que considera que mejor le representa. El resto son legitimidades infundadas, que, como todo movimiento totalitario, solo se puede imponer por la fuerza.
Ambos movimientos emplean constamentemente palabras como “libertad”, “democracia”, “el pueblo”, “legitimidad”, etc. Típico de regímenes autoritarios. En EEUU nadie habla de democracia o de libertad, la democracia o la libertad, en América, es como respirar, todo el mundo sabe que la hay, y no hace falta mencionarla.
La política de apaciguamiento nunca funcionó, ni funciona, ni funcionará. Contra unos energúmenos violentos no se puede dialogar, no se puede mostrarles la orden escrita de desalojo e invitarles a cumplirla de forma pacífica. El único método que cabe es el de la “porra”. Y, después, la ley, todo el peso de la ley. Solo espero que ese peso caiga del lado de ellos y no del nuestro, porque no se si podremos soportarlo.

