¿Saben qué…?

Creo que voy a chapar este blog de forma permanente.

Dejando de lado polémicas estúpidas, lo cierto y verdad es que abrí el blog para verter mis opiniones sobre ciertas cosas que ocurrían y que tenía que comentar. Por supuesto, mi presencia aquí es casi siempre ignorada, no esperen que tenga las ristras de comentarios que presentan algunos de los escritores de este lugar. Supongo que es porque no me gusta la polémica, atajo todas las discusiones de raíz, y procuro ser educada y poner un tono neutro, incluso cuando llevo un cabreo de no te menees.

La verdad es que estoy hasta las narices de andar con cien ojos intentando no pisarle la moral a alguien.

No es tanto el hecho de que hayan echado a una persona que se molestaba en leer mi blog de vez en cuando (teniendo en cuenta que nadie me hace caso…) como el hecho de que la acusen de insultar y se pongan todo dignos. Que quieren que les diga, a mí me han insultado abiertamente, las pruebas están en mi blog, pero no veo a ninguno de esos señores tan dignos venir aquí y decir nada sobre los insultos que recibo por comentar libremente. ¿Es que como no soy de su cuerda, a mí me pueden insultar que no pasa nada? Bueno, pues claro. Soy cínica, no tonta.

Tal vez el fallo fue de ella. Tengo que admitirlo, tengo muy bien separado lo que es mi opinión pública y lo que es mi vida privada. Ella, sin embargo, muestra como es, sin hacer una distinción, una separación. Es agresiva, no me cabe la menor duda, cáustica como ella sola, y a veces su genio la puede. Pero qué quieren que les diga, los he visto mucho peores. Muchísimo peores. Es por eso que desarrollé este natural cuidadoso en mis comentarios, tras varios años siendo la única voz de la razón en algunos sitios.

En cualquiera de los casos, considero que no merece la pena continuar aquí. Ni tampoco me merece la pena dejar las señas del blog en el que me voy a dedicar a hablar de los divino y lo humano cuando me apetezca. Los que de verdad estén interesados, me encontrarán.

Tras esto, solo me queda decir dos cosas:

-El que se pica, ajos come.

-Señor administrador, puede usted hacer con mi blog lo que quiera. Como si quiere cogerlo, encender una hogera, quemarlo, y bailar una danza hawaiiana alrededor.

Hale, con Dios.