Año 1500. Los portugueses fundan en la isla de Kyushu, la más sureña de las cuatro grandes islas del archipiélago japonés, la ciudad de Nagasaki. El entonces pequeño pueblo no tendría gran importancia histórica hasta que en 1542 el tráfico marítimo en la zona aumentara, y los barcos portugueses recalaran más a menudo en la ciudad. La ciudad creció rápidamente, convirtiéndose en un punto de importación de productos tanto portugueses como chinos. También fue un centro para la extensión del cristianismo, llevada a cabo por misioneros jesuitas, sobre todo. Durante el Sengoku, el control de la ciudad recayó sobre la Compañía de Jesús, y se convirtió en un refugio para los cristianos. La llegada de Toyotomi Hideyoshi supondría el final de este gobierno: expulsaría a los misioneros y se haría con el control directo de la zona. Posteriormente, crucificaría a 26 misioneros españoles a los que consideraba la vanguardia de una invasión.
Su sucesor, Tokugawa Ieyasu, solo admitiría a los cristianos hasta que ganara el completo control de Japón. Una vez la ciudad de Osaka cayó en su poder, y el heredero de Hideyoshi fue asesiando, el shogun prohibió el cristianismo. Muchos daimyos cristianos renegaron de esta religión, pero unos cuantos se negaron, exiliándose a diferentes lugares. La persecución del cristianismo en Japón fue feroz, y muchos fueron apresados, torturados y asesinados durante esta época. Cerrando sus puertos a los mercaderes, la única ciudad que seguía abierta al mundo fue Nagasaki, que se convirtió en uno de los puertos más transitados del país. Durante la restauración Meiji, una vez Japón abriera de nuevo sus puertas al mundo, Nagasaki se convirtió en un puerto franco, además de recuperar su importancia como centro del catolicismo en Japón. Sus astilleros se convertirían pronto en unos de los más importantes del país.
Año 1589. Mori Terumoto, del clan Mori (aliado natural de los Oda y, posteriormente, de los Toyotomi) funda la ciudad de Hiroshima, al suroeste de la isla de Honshu, para convertirla en su capital. No duraría mucho su control de la ciudad: Terumoto estaba en el bando perdedor de la batalla de Sekigahara, una de las principales victorias de Tokugawa Ieyasu, y el shogun despojaría a su rival de sus tierras para entregarselas a sus aliados. Asano Nagaakira recibiría entonces el control de la ciudad de Hiroshima, convirtiéndose en el daimyo de la zona. El clan Asano la gobernaría hasta el final del Bakumatsu no Douran. Durante la era Meiji se convirtió en una de las ciudades más industrializadas de Japón, y una de las mejor comunicadas, con la extensión de la línea de ferrocarril Sanyo, que partía de la ciudad de Kobe, y un puerto que sirvió para aprovisionamiento militar durante las guerras sino-japonesa y ruso-japonesa.
6 de agosto de 1945. Hiroshima, que hasta el momento se había librado de los bombardeos que afectaban a ciudades como Tokyo y Sendai, se convierte en la víctima de la primera bomba atómica. “Little Boy” causa 80.000 muertes directas, que aumentarían a un número entre 90.000 y 140.000 a lo largo del año a causa de las heridas y la radiación. El 69% de los edificios de la ciudad quedan completamente destruidos. Para añadir el insulto a la injuria, en septiembre de 1945 la ciudad, todavía dañada por el bombardeo, sufriría uno de los peores tifones de la época, el conocido como Tifón Ida.
9 de agosto de 1945. La segunda bomba atómica, conocida como “Fat Man”, cae sobre Nagasaki. El norte de la ciudad es completamente destruido, y 40.000 personas mueren en el bombardeo. Las heridas y la radiación elevarán la cifra a 73.884 personas. Seis días después de este último ataque, Japón se rendirá a las tropas aliadas. El efecto de estas bombas también ha llevado a los japoneses a no aceptar la presencia de armas nucleares en su territorio, promulgando un uso pacífico de la energía nuclear.
Las dos ciudades fueron reconstruidas después de la guerra. En 1949, el gobierno de Japón promulgó una ley para la reconstrucción de la ciudad de Hiroshima, proveyendo dinero gubernamental, así como cediendo terreno perteneciente al ejército. Ese mismo año, Hiroshima sería proclamada “Ciudad de la Paz” a instancias de su entonces alcalde. Actualmente, es un centro industrial y un puerto marítimo importante, así como un importante centro de cultura.
Nagasaki también reconstruida, aunque su figura cambió radicalmente. Muchos nuevos templos, así como nuevas iglesias, fueron construidas, manteniéndose como una de las ciudades con mayor influencia cristiana en el país. Sin embargo, algunas de las estructuras que habían permanecido en pie se mantienen presentes, a modo de memoria de lo acaecido en 1945. Incluso ahora, permanece como puerto marítimo, siendo un centro de envio de mercancía de gran importancia.

