Repensar España (II)

España tiene muchos puntos fuertes a su favor, pero como el obeso que se ha ido dejando año tras año, ahora tiene una capa de grasa que le impide estar en plena forma justo cuando más lo necesita.

Debe por ello, ponerse a trabajar para eliminar esa capa de grasa y ponerse en plena forma.

Para ello, debe buscar aquellos puntos fuertes que posee y ponerlos a funcionar a la perfección.

Yo distinguiría esos puntos fuertes en dos tipos, recursos y competencias esenciales por un lado, y funsamentos de la riqueza por otro.

Los segundos, al hilo de las teorías de Alvin Toffler, se resumen en cambios en los paradigmas del tiempo, el espacio y el conocimiento, y debemos pensarlos con calma en post futuros.

De los primeros, hablaremos hoy.

Entre las fortalezas de España caben destacar cuatro. Su gran potencial turístico, su capacidad de innovación, su potencia geopolítica y geográfica y sus recursos naturales energéticos.

Si desgranamos cada uno de ellos vemos que en los cuatro hemos ido dejando que la grasa se acumule.

El turismo, basado en una única pata de sol y playa, cojea renqueante mientras las otras patas de la mesa apenas logran sostener su peso. Nuestra tradición histórica, gastronómica, nuestra potencia como reserva medioambiental de Europa, nuestra cultura, han sido sistemáticamente desaprovechadas y destruidas incluso en favor de un modelo turístico pobre y de escaso margen. Es hora de alcanzar el primer puesto como destino turístico mundial, y eso se hará ofreciendo mejores servicios, y más diversificados, cuidando el turismo y al turista, ampliando la gama de restauración, ofertas culturales, ecológicas y renovando, de una vez por todas, la gama de sensaciones que atraeran al nuevo turismo del siglo XXI.

Fijaos que estas medidas son algo que no depende sólo del gobierno, cada ayuntamiento, cada comunidad, cada empresa, y cada ciudadano o cada empleado del sector pueden colaborar con este logro. Si no se consigue no será culpa del gobierno, sino de cada uno de nosotros.

Dejemos de culpar a los demás de nuestros fracasos y conquistemos de una vez ese primer puesto como potencia turística mundial inigualable.

De nuestra capacidad innovadora baste decir que, aunque está dormida por años de complacencia y bonanza, sigue sorprendiendo a las más altas esferas internacionles.

Conozco multitud de casos en los que ingenieros y científicos españoles han demostrado superar con creces las capacidades de sus homólogos mundiales. Más allá de eso, los trabajadores españoles poseemos una capacidad de invención y mejora espectacular, está en nuestra forma de ser (como las matemáticas en la idiosincracia hindú y el trabajo sin descanso y la concentración en los países de Asia oriental). Debemos retomar esas costumbres, volver a retomar el espíritu emprendedor y dotarnos de los recursos necesarios para sacar adelante las nuevas iniciativas.

También nuestra posición geopolítica ha sido desatendida…nuestro país (junto con el hermano Portugal) es el enlace entre Europa, América Latina y el Norte de África. Otro punto fuerte desaprovechado, quizás por una visión simplista de todos los participantes, han sido nuestras relaciones con nuestros países vecinos, que, no lo olvidemos, son iguales y hermanos por historia, intereses y problemas.

Por último, nuestro nivel de insolación anual y nuestros recursos eólicos e hídricos convierten nuestra absoluta dependencia energética en un insulto a cada uno de los ciudadanos de nuestro país. ¿Somos tontos o qué?

Debemos por ello empezar a poner en marcha medidas para recuperar nuestra actividad en estos campos, es la única forma de sacar el país de la ruina sin tener que dejar en la pobreza a sus habitantes.