Vidas
Me es difícil escribir. Todo lo tengo en la cabeza historias, la vida de otros y la mía. Todo me da vueltas y lo voy escribiendo en mi mente mientras camino, pero llega un momento que se desvanece. Así sin más se esfuman y aterrizó, en este mundo. Dejo de imaginar, de soñar y llego a la realidad, una sensación de incertidumbre ante la vida. No me pondré trágica ni melancólica es que tanto cambio y sobresalto y correr de un lado para otro me tuvo un poco despistada y atontada y se podría decir que sigo, pero no tanto. Haces días que quería escribir sobre una revista del taller de Literatura ACE de 1998, que tenía guardada, el nombre era “Suicidas” y de portada los retratos de escritores que han dicho adiós a sus vidas. Pensé escribir sobre ellos, pero de sus obras y lo que dejaron a posteridad.
He seleccionado algunos: Silvia Plath, Antonin Artaud, Alfonso Costafreda, Jack London, Anne Sexton, Virginia Woolf.

Silvia Plath, Boston, 25 de octubre de 1932. Londres, 11 de febrero de 1963. “Debería haber un ritual para nacer dos veces: remedada, reparada y con el visto bueno para volver a la carretera”. “La luna no tiene por qué estar triste /mientras observa desde su cofia ósea. / Está habituada a este tipo de cosas./ Sus lutos crujen y se arrastran.

Antonin Artaud, Marsella 1896. Ivry- sur- Seine, 4 de marzo de 1948. “Siempre escribí para decir que jamás hice nada, que no podía hacer nada, y que en realidad al hacer algo no hacía nada. Toda mi obra fue construida y no podía ser de otro modo, sobre esta nada. Sobre esta hecatombe, esta mezcla de fuegos extinguidos, de gritos ahogados y de matanzas”.

Alfonso Costafreda. Tárrega, Lérida, 1926. Ginebra, 4 de abril de 1974. “Misericordia, pongo mi cuerpo a cuatro patas,/ dibujo sombras, desciendo muros./ Fingiré la demencia, / otros cuarenta inviernos/ que no me obliguen a vivir.

Anne Sexto, Newton, 9 de noviembre de 1928. Weston, 4 de octubre de 1974. “Estoy cansada de sábanas de goma y tubos. / Estoy cansada de rostros que no conozco / y ahora pienso que está empezando la muerte. / La muerte empieza como un sueño, / lleno de objetos y la risa de mi hermana./ Somos jóvenes y vamos andando / y recogiendo moras silvestres / durante todo el camino hasta Damariscotta. / Oh, Susan, gritó, / Te has manchado el chaleco nuevo. / Sabor dulce: / mi boca tan llena / y dulce azul que se derrama/ durante todo el camino hasta Damariscotta. / ¿Qué haces? ¡Déjeme en paz! / ¿Acaso no ve que estoy soñando? / En un sueño nunca se tiene ochenta años.

Jack London, San Francisco 1876- California 1916. “Es una dificultad la de transformar el sentimiento en palabras, habladas o escritas, que a su vez transformen a quien habla o escribe en el sentimiento mismo, en la propia sensación.”

Virginia Woolf 1892- 1941. “Ay, vida, cómo te he temido. Ay, seres humanos, ¡cómo os he odiado! , ¡Cómo me habéis importunado, me habéis interrumpido, qué repulsivos me habéis parecido, qué sucios…


