Dos noticias de Latinoamérica: retirada juguetes violentos en Venezuela y recuerdo del arzobispo Romero

20/3/2010 Edición Impresa CONTROVERTIDA NORMA PARA FRENAR LA INSEGURIDAD |DESARME DE JUGUETE

Venezuela prohíbe por ley la venta de juguetes y juegos bélicos y violentos

El sector critica la medida e insta al Gobierno a retirar de las calles las armas de verdad

Cua de nens a Caracas per canviar les seves pistoles de joguina per jocs menys agressius.  Foto: REUTERS / SUSANA GONZÁLEZ
Cola de niños en Caracas para cambiar sus pistolas de juguete por juegos menos agresivos. Foto: REUTERS / SUSANA GONZÁLEZ
ÁNGEL BERMÚDEZ
CARACAS
En el 2009 se cometieron en Venezuela 16.000 homicidios: 54 por cada 100.000 habitantes, cifra siete veces mayor que el número de casos fijado por la Organización Mundial de la Salud para declarar una epidemia. El asesinato es la tercera causa de muerte entre los venezolanos en general y la primera entre los jóvenes.
Preocupadas por la situación, las autoridades han decidido tomar cartas en el asunto: a principios de marzo entró en vigor una ley que prohíbe la venta de armas de juguete. La norma prevé multas que oscilan entre 11.000 y 22.000 euros para los que promuevan la compra o el uso de juguetes o videojuegos bélicos y penas de prisión de hasta cinco años para las personas que importen, fabriquen o vendan estos productos .
No hay claridad sobre cuáles son los juguetes y videojuegos prohibidos. La ley define los juguetes bélicos como aquellas que parecen armas reales, pero también comprende las que «A pesar de no promover una situación de guerra, establecen un medio de juego que estimula la agresividad o la violencia», lo que difumina el ámbito de aplicación de la norma. Los videojuegos bélicos también son considerados de forma genérica como «Aquellos que contengan informaciones o simbolicen imágenes que promuevan o inciten a la violencia oal’ús de armas».
Según explicó en rueda de prensa el diputado Wilmer Iglesias, coredactor de la ley para la prohibición de videojuegos y juguetes bélicos, esta concierne exclusivamente los que se centran en la violencia, en la agresión y en el uso de armas de fuego que tienen como objetivo la destrucción de otro ser viviente.
En el limbo
La Cámara de Juguetes, Deportes y Recreación ha propuesto la creación de un ente que determine si un juguete es considerada bélica o no para evitar que la norma se aplique de forma subjetiva.
La confusión generada por la interpretación de la ley es palpable entre los responsables de las tiendas de juguetes. Adolfo Vergara, encargado de una tienda ubicada en un centro comercial del este de Caracas, considera que su negocio no debe verse afectado por la nueva ley, ya que vende fundamentalmente piezas de colección. «Sería absurdo que las prohibieran», afirma al referirse a reproducciones a escala que imitan históricos aviones, tanques y barcos de guerra.
Aunque está de acuerdo en limitar la venta de videojuegos bélicos, Vergara se muestra escéptico sobre el posible efecto benéfico de la nueva ley ante el auge de la violencia en Venezuela. «Deberían empezar a desarmar a la gente en la calle», comenta.
En la tienda de juguetes que, desde hace más de 30 años, regenta Alicia de Garcés en la caraqueña urbanización de Chacao, se han tomado algunas decisiones: se han retirado todas las piezas que simulan ser armas reales antes de la entrada en vigor de la norma. Garcés está de acuerdo con la prohibición de los videojuegos bélicos, pero cuestiona la posibilidad de que la ley afecte los juguetes de pequeña escala y las armas de ficción como las pistolas o espadas de rayos láser de La guerra de las galaxias.

Violencia real y ficticia

Jorge Terán, encargado de la sección de videojuegos de un conocido cibercafé del Centro Comercial Sambil, protesta por el aparentemente unánime condena contra los videojuegos bélicos. «Esta ley es ridícula y no tiene ningún fundamento, ya que la violencia en la sociedad se mantendrá mientras no se tomen medidas contra la inseguridad en las calles», asegura.
A pesar de su desacuerdo, las estanterías de la tienda han sido purgada de juegos como Mortal Kombat, San Andreas o Dragon Ball considerados violentos pero también muy rentables. “Eran los que más se vendían», comenta Terán, que lamenta la previsible caída en los ingresos de la tienda.
El reproche del vendedor coincide con la visión que tiene sobre la nueva ley el sociólogo Roberto Briceño León, que desde el Observatorio Venezolano de la Violencia ha recalcado que Japón, país donde tienen su origen gran parte de los videojuegos más populares, presenta una tasa de homicidios 100 veces menor que Venezuela.
«En los videojuegos hay un mundo de fantasía, y la gente normal sabe diferenciar entre la realidad y la fantasía. Esto es una gran superficialidad », afirma Briceño, que reclama al Parlamento que apruebe una verdadera ley de desarme.

20/3/2010 Edición Impresa LA RUEDA

San Romero de América

FRANCESC Escribano
En la catedral de San Salvador está enterrado un hombre con una bala en el corazón. El próximo miércoles, día 24, hará 30 años que lo mataron. Se llamaba Oscar Arnulfo Romero y fue arzobispo de San Salvador. Estos días su tumba recibe muchas visitas. Algunos son turistas atraídos por la historia y el personaje, otros, la mayoría, son salvadoreños que van a rezar por su alma, a hablar con él y hacerle peticiones. No tengo mucha información sobre cómo se hacen los santos. Sobre cuáles son las claves que hacen que el Vaticano eleve una figura determinada a los altares. No sé que es lo que pesa más, si la vida que ha llevado o la muerte que ha tenido. El rasgo que acabó con la vida de monseñor Romero le disparó un francotirador contratado por la extrema derecha. Lo mataron mientras hacía misa y, en cierto modo, lo mataron porque hacía misa. Porque monseñor Romero no separaba el compromiso religioso del compromiso social y político de denuncia de la pobreza y la desigualdad. Por eso lo mataron, porque señaló el Ejército y el Gobierno como los máximos responsables de la violencia y la injusticia que en aquellos tiempos sufría El Salvador. Han tenido que pasar 30 años y ha tenido que llegar al poder un presidente de izquierdas para que el gobierno de ese país acceda a investigar el asesinato.
No sé cuánto tiempo deberá pasar para que el Vaticano escuche las muchas voces y peticiones que piden la canonización de Romero. Hace años, para empezar un proceso de este género, había que esperar como mínimo 50 años. Ahora parece que se puede ir mucho más rápido, si tomamos como ejemplo el caso del fundador del Opus Dei. Pero me temo que los factores ideológicos y el poder de influencia, no de los santos, sino de sus devotos, son un elemento determinante. Pero no importa. Al margen de lo que pueda decidir el Vaticano, los que piden que lo hagan santo ya lo consideran como tal. Lo dice la gente que estos días lo visita a la catedral, lo dice Pere Casaldàliga cuando se refiere como santo Romero de América y lo dijo el día de su funeral otro mártir latinoamericano, Ignacio Ellacuría, cuando afirmó que con Romero, Dios había pasado por El Salvador.

MI COMENTARIO:

Monseñor Óscar Arnulfo Romero fue salvajemente asesinado cuando hacía Misa, hace treinta años, e hizo por las personas humildes mucho más que los que tanto presumen de buenos cristianos.

Y sobre lo de prohibir en Venezuela los juguetes violentos y bélicos, estoy de acuerdo en que también hay que eliminar las pistolas que hay en la calle, que no son ningún juguete. Sería una buena idea si no tuviera una demagogia escondida.