6/8/2008
ESTRENO EN HOLLYWOOD DE LA COMEDIA ROMÁNTICA RODADA POR EL CINEASTA NEOYORQUINO EN LA CAPITAL CATALANA
La Barcelona de Allen pisa la alfombra roja
• Javier Bardem y Penélope Cruz expresaron su alegría por las buenas críticas que ha recibido el filme, pero rehuyeron posar juntos en la sesión fotográfica en Los Ángeles
- Scarlett Johansson (derecha) junto a Penélope Cruz durante el preestreno de ‘Vicky Cristina Barcelona’ el lunes en Los Ángeles. Foto: AP / CHRIS PIZELLO
NUEVA YORK
La pareja española no cruzó de la mano la alfombra roja. Tampoco posaron juntos. Fieles a su promesa de no hablar de su vida privada, él se limitó a decir “eso fue hace 17 años” sobre la primera vez que trabajaron juntos, en Jamón jamón. Ella evitó las preguntas sobre la relación.
PLANES DE BODA
Tampoco Johansson, que reconoció que le gustaría dirigir películas algún día, quiso hablar de sus planes de boda con Ryan Reynolds. “Acabo de prometerme. Dadme un poco de tiempo”, contestó a los informadores. Ninguno de los artistas estaba allí para descifrar sus secretos detrás de las cámaras, sino para vender Vicky Cristina Barcelona, la historia de un pintor interpretado por Bardem (José Antonio) entre tres mujeres: su exnovia María Elena (Cruz), la americana atrevida Cristina (Johansson) y su tímida amiga Vicky (Hall).
Bardem fue el que más aplausos arrancó, con el público pidiéndole autógrafos. “Fue fácil porque estaba en casa”, dijo sobre su primera película en España desde Mar adentro, hace ya cinco años. “A lo que sí me negué fue a hacer de guía turístico para el equipo. Ese es un trabajo duro, así que les decía que tenía que volver a estudiar al hotel”.
El director neoyorquino, que “cuenta los días” para volver a su ciudad tras un mes en Los Ángeles dirigiendo la ópera de Puccini Gianni Schicchi, se dedicó a alabar a las estrellas españolas: “Si vas a hacer un filme en España y necesitas a una actriz hermosa y con carácter y a un actor profundo, complejo y sexi, ¿con quién voy a contar? No te imaginas lo feliz que me hizo tenerlos”.
CRUZ, CONTRA LA PRENSA ROSA
Si Bardem fue la sensación en las semanas anteriores y posteriores a su Oscar por No es país para viejos, Cruz –con la cinta de Allen y la de Isabel Coixet, Elegy– llena ahora portadas en revistas como W, donde reconoce estar cansada de ser más conocida por sus populares exnovios –Tom Cruise y Matthew McConaughey– que por su trabajo. Y carga contra la cada vez más insoportable prensa del corazón en España. “Es asqueroso, peligroso y muy negativo para la sociedad en muchos sentidos. Y lo peor de todo es que cada día se está poniendo más difícil, con este tipo de programas de televisión emitiéndose durante 17 horas al día”.
Estos formatos solo necesitan a alguien con una cámara corriendo detrás de un famoso, provocándole, insultándole, dice. “Están acechando, esperando por el drama. Se les ha ido de las manos y es absolutamente inaceptable”. Además, cree que la persecución no solo le afecta a ella. “Creo que esta cultura del cotilleo afecta profundamente a nuestra sociedad a un nivel ético. Y afectará a las próximas generaciones”.
6/8/2008
ESTRENO EN HOLLYWOOD DE LA COMEDIA ROMÁNTICA RODADA POR EL CINEASTA NEOYORQUINO EN LA CAPITAL CATALANA|LAS BAMBALINAS DEL FILME
El rodaje que paralizó la ciudad
• La filmación de la obra, que llegará a España el 19 de septiembre, se convirtió en una película en sí misma que abarcó todos los géneros: amor, humor, intriga y circo
- Foto: AP / CHRIS PIZZELLO
- Foto: AP / CHRIS PIZZELLO
- Foto: AP / CHRIS PIZZELLO
BARCELONA
El parto del guión fue complicado. Idea inicial: dos turistas se enamoran de un torero en un ambiente folclórico. Los colaboradores del cineasta en España le convencieron de que cambiara la historia para evitar tópicos: dos turistas (Scarlett Johansson y Rebecca Hall) visitan Barcelona y una de ellas (Johansson) se enamora de un pintor (Javier Bardem) en un ambiente moderno y modernista ante la resistencia de su ex (Penélope Cruz).
Allen incorporó el nombre de la ciudad en el título en agradecimiento al apoyo institucional que tuvo para rodar el filme, que recibió dinero público. Pese al gesto, Allen, que buscó localizaciones cercanas al hotel Arts (donde se hospedaba), no estuvo cómodo durante los rodajes al aire libre. Había tantos curiosos en las calles que abandonó la idea de filmar planos muy abiertos para enseñar la ciudad; gente en los balcones y colgados de las farolas se lo impedían.
¿Y el amor? El de Bardem y Cruz, que recuperaron el romance surgido en Jamón, jamón (1992).
Otros capítulos de la trama se fueron desvelando con el paso de los meses. Como los autores de la pieza principal de la banda sonora, Giulia y Los Tellarini, grupo desconocido que tentó a la suerte dejando a Allen una maqueta en la recepción del hotel. Y la flauta sonó.
Ya empieza la fiebre Woody Allen-Barcelona. Aunque no es lo que nos esperábamos, con inexactitudes culturales (ya las tuvo Allen en el retrato que hacía de Los Ángeles en “Annie Hall”), pero bien, ha sido un placer tener en Barcelona al maestro Woody.




