Se han estrenado finalmente dos películas polémicas por muchas cosas, “Vicky Cristina Barcelona” del maestro neoyorkino Woody Allen y “Sangre de Mayo” de José Luis Garci.
Polémicas por las subvenciones recibidas, aunque cada medio de comunicación, según su ideología política, ha defendido o atacado esas subvenciones. Mientras los medios de izquierdas criticaron la desmedida subvención a la película de Garci sobre el Dos de Mayo de 1808, en los fastos del Bicentenario, en cuyo presupuesto no hay ni un céntimo de productores privados, los de derechas han defendido la película hasta presentar a Garci como una especie de cineasta marginado o perseguido por los “titiriteros”, como ellos llaman a la plana mayor del cine español que no sea de derechas, que es a la parte que salvan únicamente, entre ellos al propio Garci, y que han lamentado que no hubiera sido el elegido para los Óscar de Hollywood.
Esos medios de derechas han lamentado e incluso condenado las subvenciones a la película de Woody Allen, presentándolo incluso como a un artista sobrevalorado e indigno de que se le aprecie tanto, como le pasa en Barcelona, en donde sus películas han gustado siempre, al coincidir su sentido neoyorkino de la vida, con influencias de Ingmar Bergman, con el barcelonés. Claro que en este caso el rodaje tuvo sus polémicas, con algunos medios mostrando sólo a vecinos barceloneses quejándose de que no pudieran entrar a sus casas mientras se rodaran escenas allá hasta de fans frustrados de Allen por que según ellos no les quiso firmar un autógrafo. Algunos le llamaron hipócrita, egocéntrico o que tomaba el pelo a todos. Esos mismos han defendido luego a Garci, incluso cuando este, en una rueda de Prensa, calificó al diario “El País” duramente y les acusó de organizar una especie de cacería contra él. Me imagino que es por que nunca se sintió valorado de verdad por este periódico, que sólo la Prensa conservadora ha sabido reconocer su talento como artista, y es verdad, he leído críticas casi criminales contra él, llamándole cursi, anticuado, lacrimógeno y falso, incluso por presentar en sus películas a monjas como personas normales y no como lesbianas, antipáticas, asesinas, tontas ni libertinas, que parece ser la tendencia en el cine español.
Pero sobre las subvenciones, siempre las he defendido, casi toda Europa lo hace para defender su cine del prepotente cine americano. Lo de la Comunidad de Madrid ha sido un caso flagrante de doble moral, ya que ha dado una cantidad de dinero (15 millones de euros) que serviría para subvencionar setenta películas españolas, por lo menos (el máximo de subvención que da el Estado español son 300.000 €). Pero claro, como en la de Garci se habla de lo que les gusta a los conservadores, pues hala, generosos a tope, y en la de Woody Allen, como creen que él sólo sabe hablar de psiquiatras, galerías de arte, Ingmar Bergman, lo difícil que es ligar o convivir con quien amas o gente ligando con la excusa de hablar de arte, pues no se le debe de dar ni un duro. Creo que la Prensa conservadora hubiera preferido a Steven Spielberg, para ellos más “decente” y que saca en sus películas valores morales, más creíbles para ellos que los que Allen mostraba en sus obras maestras “Delitos y faltas” o “Match Point”, donde denunciaba a su manera la hipocresía de los ricos, que llega hasta el asesinato para evitar que se conozcan trapos sucios como sus líos de faldas.
Las subvenciones fueron, en este caso, un capricho de la Generalitat de Catalunya y el Ayuntamiento de Barcelona, al ver una buena promoción mundial de Barcelona en la película, como está siendo. Además, lo que aportaron no es ni la mitad del caso de Garci, ya que las Leyes catalanas no permiten dar –en el caso de la Generalitat— más de 250.000 € como máximo, por ello varias Conselleries la han aportado. Y no entraré en la polémica de que Garci haya hecho una película antifrancesa, que ataca a lo francés no por la invasión napoleónica, sino por que ellos traían las ideas de la Ilustración y la Revolución francesa. Pero claro, eso no interesa a Esperanza Aguirre, y Garci tiene encima un poco, creo yo, la frustración de que sus películas nunca han levantado pasiones en Francia, al contrario que Pedro Almodóvar (un dios en el país vecino), y que se han estrenado allá pocas. Pues entonces hala, una película así, que además no creo que tenga ninguna nominación en los Premios del Cine Europeo, en donde las películas que triunfan son las que gustan en Francia o Alemania.
Claro que hubiera sugerido que, como hizo Clint Eastwood con Iwo Jima, contara la contienda en dos puntos de vista, el español y el francés, pero eso no interesa a la Presidenta Aguirre, no sea que la gente simpatice por el “gabacho”. En fin, esta es la verdadera historia de dos subvenciones polémicas, que en otros países se dan sin ninguna queja. Vean los títulos de crédito finales de películas francesas y verán que casi todas llevan la frase “Avec le soutien de…” (Con el apoyo de…), que se refiere a la subvención de algún Departamento (región) o de France Culture y otras instituciones. Sólo tuvo polémica cuando “Largo Domingo de noviazgo”, de Jean-Pierre Jeunet (“Amélie”), ya que estaba producida por la sucursal francesa de una multinacional americana, es decir, lo contrario de lo que busca la protección al cine galo.







TRADUCCIÓN:
–¿Barcelona? Muy bien. / ¿El clima? Algo pegajoso.
(Se refiere al calor húmedo de Barcelona, aunque en este chiste de Ferreras la cosa vaya de doble sentido).