Un amigo me dijo hace años que un Óscar a la Mejor Actríz se lo tendría que haber llevado la francesa Isabelle Huppert por su desgarradora interpretación de una profesora de música de Viena autodestructiva y presa de una madre posesiva como en esta durísima película del austríaco Michael Haneke (“Caché”, “Funny games”…). Y estoy
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