Que se ponga fin a “una política
penitenciaria vengativa”. Lo escuchas
(¡joder!, te dices, ¿de qué va este tío?), después, o al día siguiente, sobre
papel lo lees, por aquello de que así, impreso, tiene mayor fuerza, no por si
tu oído te hubiese engañado. Y el intestino se te remueve. ¿Acaso el País Vasco
carece de frenopáticos? Aunque las ansía, porque están envenenados de que sólo
ellos están legitimados para gobernar, no es tiempo de elecciones o, el
equivalente, de dejar caer insensateces. Esta es una de las bravatas de Iñigo
Urkullu, presidente del Partido Nacionalista Vasco, insertas en el discurso de
su reelección. Cómo no, también quiere que se esfumen de Euskadi los “cuerpos
ajenos”.
Los elementos extraños, invasores, tal que virus, son los Cuerpos y Fuerzas
de Seguridad del Estado; y los ‘pobrecitos presos sojuzgados’ son los elementos
de la bicha. Te da cagueta. La Policía Nacional y la Guardia Civil han aguantado
en esa comunidad bastante más de lo que humanamente se le puede pedir a una
persona; para lo que han sufrido ellos, y por extensión sus familias, no hay
moneda acuñada que compense; pues así se les honra, adjetivándolos ‘ajenos’. Si
apartamos la molestia del encierro, no hay presos que mejor vivan que los asesinos
componentes de la banda criminal de malasbestias carniceras. Mencionar que el
castigo a estos tipos es venganza, ya merecería un correctivo ejemplar para
quien tiene ese atrevimiento; a los asesinos se les aplica la ley y han cumplir
la pena hasta el final (no puede ser discutible; de serlo, sería como mearse
sobre las víctimas.
Los delirios de grandeza, los sueños imposibles, acompañan a este
individuo; pero no tienen el mismo valor si son en plan mamporrero para
disfrute de sus seguidores o si está convencido de ello, lo que sería un peligro
[Futurible, sí: apuesto a que no se va a dar]. Expresa el ‘imperator’: “Ayer
Irlanda, hoy Escocia, mañana Euskadi. Mantenemos el compromiso de
institucionalizar una única Euskadi. Un único país desde el Ebro hasta el Adour
[río francés que discurre por el suroeste de esa nación], sustentado por la
voluntad democrática de la ciudadanía. Queremos un nuevo estatus político para
que Euskadi sea una nación en Europa. Nada ni nadie va a variar ese compromiso.”
Por mi parte, amén.
Cuanto más se tiene, crece el engañoso sentimiento de merecer más. Los
políticos de ‘España’ son coautores de la situación, por los pactos y
concesiones cuando les son vitales sus votos para sacar algo adelante. Hay que
bajarles los humos, situarlos en la realidad; ahora habría que empezar con las
rebajas, para igualarlos a la mayoría de los ciudadanos. Un buen comienzo sería anular el Concierto Vasco
(beneficios fiscales), con el que se nos discrimina a los ‘españoles’.


