En plan desperdigaos por el mundo y
proclamar el Evangelio, los voceros, o bocazas, populistos propagan su
publicidad, a ver si consiguen, con la fuerza de la repetición, que alguien les
crea, porque lo suyo es el cambiazo, una burda y grosera prestidigitación.
Incumplir a la primera lo prometido, del nos quedamos así a aumentar la carga
fiscal de los de nómina, es un resbalón con caída y golpe en la dentadura, que
precisa de analgésicos.
Es vergonzoso, cuando no motivo de asco, soportar a la señora Cospedal y
al señorito Arenas, con la dureza de cara que han ido adquiriendo con el
tiempo, que los españoles están encantados con las subidas y que es lo que
estaban esperando. Mentira, claro; pero su cinismo carece de límites.
Fátima Báñez, a la sazón ocupante del ministerio de Trabajo, Empleo, o
como se llame (una de las tantas estupideces, y caras, es lo de variar el
nombre de los ministerios, así, a la basura, sellos, cartelería, objetos
timbrados; toneladas de papel de carta, impresos varios, sobres, para el
papelote –se supone que los arrojan con otros detritus-), no sé si lamenta o
festeja, que el país recibido está “en la ruina”. ¿Por qué lo han aceptado?
¡Ah, sí, por supuesto! Ha sido una cuestión de responsabilidad, y de
generosidad, puesto que para eso son los buenos, los genuinos salvadores de la
patria.
Si no llegan a ganar las elecciones, sería tal la rabieta agarrada que,
emulando a sectas pretéritas que fueron famosas, encerrados en una nave, se
habrían ordenado suicidio general. Obtenido el mando, esperaba un período de
apaciguamiento, porque no tenemos merecido un descanso; pero eso no va con
ellos, están ejercitados en el insistir para engañar. En un embuste que
desconociesen la situación en que está España (qué candidez, la de Rajoy,
cuando asegura que hasta el 27 –tendría que haber sido el 28, por lo de los
Santos Inocentes- de diciembre no supo el verdadero déficit, lo que le obligó a
arrumbar su promesa de dejar en paz los impuestos); estaban al tanto, cosa del
todo normal, y más por ser la oposición (si no se tienen las cifras, ¡vaya caca
de contrincantes!), y de que una parte importante del desastre corresponde a
las comunidades autónomas, casi todas comandadas por su partido, el Popular, lo
cual, se comprende, se tapa o se intenta.
Por caridad, por no caer en la grosería de decirles que se metan la
propaganda por el culo, informen de una manera seria, sin puerilidades, como
políticos experimentados, comunicando qué, cómo, cuándo y por qué, con
sencillez, para eso tienen ‘la sartén por el mango y el mango también.”
11.1.2012


