Una de las grandes novedades en el Debate sobre el Estado de la Región en Madrid ha sido la utilización de un ‘teleprompter’, para leer el discurso sin papeles, por parte de la presidenta regional, Esperanza Aguirre. El dispositivo, inventado para los presentadores de televisión, hace tiempo que ha saltado a la política. Pero la presidenta ha dado un paso más, al llevarlo a una sede parlamentaria.
Se supone que un Debate está para dialogar y que un parlamento está para parlamentar. La realidad es que hace tiempo que esa función se ha olvidado y el único objetivo es hablar para la televisión, dar un discurso para la pequeña pantalla. Lo demás se ha convertido en residual en política.
Hay quien dice que el teleprompter “da frescura al discurso” al no tener que recurrir a los papeles y bajar la vista para leer. Pero la realidad es que a lo que no invita un aparato así es a mantener un diálogo y a tratar de adaptar el discurso a los reproches, las críticas o el estado de ánimo de la oposición.
El actual presidente de los EEUU, Barack Obama, ha sido uno de los grandes beneficiados por el ‘teleprompter’. Esa imagen de persona cercana, que se cree lo que dice, proviene de la utilización frecuente del dispositivo.

