PLUMA DE GANSO

“Quien vuelve sobre sus pisadas, no cambia de dirección, sino de sentido” (Delfín Marco)

¡Ya es invierno!

Estaba rezagado, burlando la estación y haciéndonos carantoñas. No era tiempo de helarse las mantecas, como antaño, que dirían los amantes de la sabia tradición de las matanzas del cerdo. Por cierto, qué sabor tan especial y entrañable, aquel que en fiesta del “mataero”, reunía a familias enteras para dar cumplida cuenta de los mejores secretos de animal tan preciado y provechoso, el cerdo.

Por fin, ha llegado el invierno, hoy es una buena prueba de ello y de forma generalizada en nuestros pueblos, y ciudades. ¡Por fin, llegó la nieve, el frío, la razón de ser de los “fogones ambulantes” de las castañas asadas, de los guantes y el vaho saliendo de nuestra respiración, las bolas de nieve silbando cerca de nuestros rostros, enrojecidos por el frío. Pues, si, ¡ha llegado el invierno!, que hasta aquí, parecía, también, intimidado por la crisis, como si cada copo de nieve y cada grado de menos tuviera un “coste sostenido” en esta crisis que obscenamente helaba, y sigue helando los bolsillos, muchos ya en tiritar permanente, a punto de claudicar “de risa”.

Los sindicatos salieron, digo yo, en “prerrogativa”, en afán de cumplir con la razón de su existencia, el tiempo ha hecho el resto; es decir, ha dejado helados a quienes expectantes ante la inmovilidad sindical, han asistido a un desfile de complacencia con el gobierno y de insustancial crítica a la patronal. En otro tiempo y con otro gobierno, esa manifestación, con estos sindicatos, no hubiera sido ni “festiva”, ni complaciente…

Pues, sí, ¡por fin, llegó, con la nieve, el invierno!.

La crisis, nos llevará, a desempolvar las orzas, hacer la matanza, y vivir de sus manjares, viendo desde nuestras ventanas como salen a pasear los “regidores sostenibles”. (Nitomarco)