“…se empeñan en hacer del espectáculo…”
El insostenible “modelo económico” Zapatero, se arropa en el boceto de su economía sostenible. Una vez más al margen de barómetros económicos y economistas doctos, entendidos y cualificados, personas e instituciones, a la sazón, harto contrarios a sus ilusos pronósticos; él, se tira al vacío, obviándolos contra todo pronóstico, para seguir subido en su nube de la pronta recuperación, no dice inmediata porque eso daría el cante más aún de lo que lo da, pero, pronta, ¡claro que sí!…; él, sigue empecinado, ilusión pueril, en ver luces de fiesta dónde no se percibe sino preocupación por dilatación en el tiempo y, descorazonadas esperanzas, por incapacidad de acción y reacción. Él, no ve lo insostenible de su sostenible imprudencia, lo imprudente de su insostenible gestión de la economía, lo insostenible de su despilfarro imprudente, y la realidad de la mentira, de no subo los impuestos; pero, los subo. A todo ese elenco de arbitrariedades le añade, en glosa peregrina, un “guión” de economía sostenible, como si de un manual de instrucciones se tratara, sin, posiblemente, contenido, por tratarse una vez más, de una improvisación más, al uso, vacía de contenidos.
Las serias cuestiones que España tiene ante sí, no deberían ser tratadas con “frivolidad de espectáculo”, ni a ritmo de jazz. Los grandes problemas estructurales que padece la sociedad española, requieren, abandonar toda política de partido, para dedicarse en cuerpo y alma a ellos de forma escrupulosa, apartidista y sin interferencias de rentas electorales. Si un gobierno, y lo que hasta aquí se le ha visto al actual, ya demasiado tiempo, no es capaz de recoger las aportaciones, de gran trascendencia, de los grupos parlamentarios de su oposición política, anteponiendo sus intereses partidistas y partidarios, está dinamitando la estructura vital de los caminos de la sostenibilidad; lo que choca frontalmente contra las “insinuaciones” mediáticas de recuperación, en un claro estado de zozobra económica y “paralización” laboral, con el grave problema añadido de la destrucción de empresas a ritmo más que alarmante, que lo contradice.
Zapatero y su conjunto, siguen en el escenario de la “opereta”, se empeñan en hacer del espectáculo el entretenimiento y la distracción de sus votantes, y de soslayo, intentando, craso error, vender a la “población” contraria (preocupante número para él y su futuro), boyantía e ilusión. ¡Qué lejos de la realidad!, la sociedad española, es mucho más madura y está mucho más despabilada de lo que el “ingenuo soberbio” quiere creer que está… No es tiempo de espectáculos, y menos aún para poner en marcha un carro que no necesita precisamente de sostenibilidad tardía, como bálsamo de fierabrás para el remonte económico, maltrecho y hoy desestructurizado, no, sino atajar el descalabro actual, recuperando el equilibrio social, laboral e industrial con medidas reparadoras de urgencia, pero de solidez futura y de efectividad pertinente. Atajado esto, será momento en base a esa reparación, de potenciar seriamente una formación profesional de nivel, una educación (desde abajo, y si ha de ponerse patas arriba el sistema actual, habría que hacerlo) tendente a la innovación de activo en lo industrial, en investigación y en tecnologías, parámetros de progreso y desarrollo a largo plazo; pero, de lenta rentabilidad, no válidos, por tanto, para momentos de urgencia.
Con un plan de economía sostenible prefijado y andando ya antes de entrar en crisis, un país puede recurrir a las estrategias prefijadas y a mano de alerta ; pero diseñar un plan de sostenibilidad en plena crisis, es como bajar la guardia en un combate de boxeo a punto de perderlo (valga el símil).
Si a todo esto se le añade la no acometida de una reforma laboral estructural y de serio calado técnico, que permita la solidez del mercado laboral, sentando los cimientos de un equilibrio equitativo entre sociedad y economía, es posible que se esté mucho más lejos aún, de lo que se está, de esa voceada recuperación económica. (Nitomarco)

