Pepiño contra María del Mar

Pepiño Blanco ha dicho que la manifestación del sábado pasado fue “porque sí”, por “motivos oscuros” y “con adhesiones indeseables”. El Gobierno sigue empeñado en desprestigiar a la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT). El Gobierno, por boca de Pepiño Blanco, sigue tratando de minar la moral de personas como María del Mar Blanco, la hermana de Miguel Ángel. Pongámonos en su lugar. Recordemos lo que tuvo que sufrir aquellos días de julio de 1997. ¿Sería capaz Pepiño Blanco de ver alguno de los muchos documentales que se han hecho sobre lo que ocurrió aquellos días? ¿Acaso no le obligaría a cambiar su actitud hacia la AVT? Marimar tuvo que ver a los asesinos de su hermano. Y no sólo los vio, sino que vio cómo se mofaban de ella y de toda la familia de Miguel Ángel. Recientemente ha visto cómo ETA volvía a las instituciones. El dinero público, de nuestros bolsillos, que recibirá Acción Nacionalista Vasca, el nuevo brazo político de ETA, servirá para seguir asesinando. Y por eso, como la mayoría de las víctimas de ETA, acudió a la manifestación del sábado pasado. Como Irene Villa y su madre. Como José Antonio Ortega Lara. Sabemos muchísimo de sus peripecias vitales. Admiramos su capacidad de sufrimiento. Nos preguntamos una y otra vez si nosotros habríamos sido capaces de soportar lo que ellos han soportado. Y por eso nos duele que un personajillo como Pepiño Blanco tenga tan poca compasión de ellos. No sólo no se solidariza con las justas reivindicaciones de las víctimas de ETA, sino que trata de humillarlas en público, aprovechando su poder y aprovechando que la inmensa mayoría de los medios de comunicación de este país se dedican a lamer el culo al PSOE.

Ni Marimar Blanco, ni Irene Villa, ni Orega Lara, ni las miles de víctimas de ETA merecen la afrenta que les infligió Pepiño Blanco. Cada día que pasa me alegro más de no haberme dejado llevar por la corriente el 14 de marzo de 2004. A todos los que se dejaron llevar y trataron de arrastrame a mí también, sólo puedo decirles que me alegro de no ser cómplice de algo tan nauseabundo.