La crisis tiene muchas interpretaciones pero, a mi entender, la principal es la avaricia. Todos los multimillonarios que esconden su dinero como un don preciado, en el fondo, son desdichados.
Los mandatarios de países ricos en recursos naturales los toman para si como una herencia propia y no los distribuyen entre sus compatriotas famélicos o moribundos, al contrario, les fríen a impuestos y contemplan ese sobrante como su tesoro privado, como si fueran dioses tocados por la fortuna.
Si no se ponen de acuerdo los más sensatos y tratan de acorralar a estos corruptos, el mundo no logrará reponerse de esta crisis. Y si lo hace será con el sacrificio de muchas personas honradas.
Hay que acabar a toda costa con esta lacra de codicia y egoísmo que tiene a medio mundo en la miseria. Mucha buena gente tendría la oportunidad de prosperar y llegar a ser útil si pudieran tener una vida digna.

