Mezcla de alegría y tristeza…
Alegría por que la vida me sonrie y yo a ella.
Tristeza porque no existe la felicidad absoluta si una de las personas que más quieres no es feliz.
Pido que la dejen, pero no la dejan, cuando más feliz es, vienen a visitarla células malignas a las que nadie a llamado, ellas vienen y van cuando quieren, nadie puede mandar sobre ellas y ellas son las que deciden que paso dar.
Mientras, ella sufre…
Se sumerge en su pena, en su llanto, cogemos su mano pero es dificil animarla cuando se siente débil y cansada.
De ahí mi tristeza, cuando sonrio recuerdo que soy feliz pero también que no del todo, por que ella está sufriendo cuando no merece semejante sufrimiento.
Lo siento, pero, la vida en ocasiones es muy injusta.


