CÓMO COMPLACER A UNA MUJER EN LA CAMA

Hoy, mientras me masturbaba, pensaba en lo fácil que puede ser complacer a una mujer en el aspecto sexual y en la poca predisposición que suele haber entre los varones a aprender.

Así que he decidido poner mi granito de arena y, quién sabe, quizás en alguna cama, esta noche, haya una mujer agradecida y satisfecha ;-)

Ok, hombres, escuchen atentamente y sean sinceros:

¿Qué es lo que más les gusta que les hagan?

Muy bien: una buena mamada.

No vale mentir, así que asumo que esa ha sido la respuesta general.

Dejando aparte el aspecto emocional del sexo, que quizás abordemos en cursos posteriores y que es, sin duda, el más importante y más abandonado por los hombres hacia sus mujeres, con las mujeres ocurre exactamente lo mismo. Nos gusta una mamada bien hecha.

Vale, alguna pasará vergüenza…al principio. Pero si, por ejemplo, los dos habéis pasado antes por la ducha (igual de importante en hombres y mujeres, en general), el hombre está decidido a dar satisfacción a su hembra y, de momento, dispuesto a dejar que la satisfacción de ella sea su propia satisfacción, se dará cuenta de que a las mujeres también nos encanta eso: una buena mamada.

Alguno ya se estará llevando las manos a la cabeza. Pero sí, señores. Para hacerlo más facil, pueden ustedes imaginar el clítoris como un pequeño pene y aplicarle exactamente lo mismo que les gusta que les apliquen a su miembro viril. A saber:

¿A que es mejor que la mujer empiece la mamada suavecito, rozando sólo la punta y no insistiendo mucho en ella porque es sensible, y centrándose en el todo? Pues lo mismo le pasa al clitoris. Mojado, suavecito y sin insistir en la punta, ¡que duele!

¿A que os gusta que al principio ella no apriete muy fuerte y que, a medida que os váis excitando, vaya apretando más? Pues una mujer no va a ser menos: le pasa igual que a vosotros. Nada de ir a por el clítoris desde el primer segundo como si hubiese que destrozarlo.

Otra: ¿a que os gusta, chicos, cuando ellas succionan teniendo el pene en la boca, sin dañarlo con los dientes y sobre todo, sin parar? ¿Y con mucha salivita, bien lubricado? Pues aplicad eso mismo al clítoris de vuestra dama: succión, como con un helado, y sin parar. A menos que ella lo pida, claro. Aquí, lo que dice cada mujer va a misa. Que para gustos, los colores.

Importante: como ocurre con una buena mamada, el que la efectúa debe guiarse por la respiración del que en ese momento la está disfrutando. Idem de idem: no perdáis de…oreja la respiración de vuestra chica. ¿Respira tranquila? Tú, actúa con calma. ¿Que se acelera? Poquito a poco, tú aceleras el ritmo de succión.

No está de más acordarse de acariciar los pechos de la mujer mientras tanto, pero claro, entiendo que para algunos, esto sea ya complicar mucho las cosas…:-P

Y una que me encanta:

¿Creíais que la canción de Shakira, “Hips don’t lie” (“Las caderas no mienten”) hablaba de baile? Pues no: habla de sexo, queridos. Cuando una mujer está de verdad excitada, no puede evitar mover las caderas en círculos y contra el hombre, buscando más placer. O sea, que las caderas no mienten, y que si ella mueve sus caderas buscando más, es que lo estás haciendo muy bien. Y te apuesto algo a que tú, a estas alturas, ya estás empalmado. Así que tan terrible no es, ¿no?

Así que:

Si tu chica está quieta como un palo mientras crees que se lo estás hacieno de coña, si su respiración es acompasada todo el tiempo…No, no es frígida. es que te queda TODO por aprender y créeme, el sexo entre vosotros no tardará mucho en desaparecer. Y no será culpa de nadie, pero sobre todo, NO de ella.

Venga, el que vuelva a decir que somos difíciles de complacer y que no se puede saber cuándo fingimos un orgasmo…¡qué vuelva a leerse el texto! Creedme: cualquiera puede hacerlo ;-)

(NOTA A LOS CHALADOS QUE CORTAN EL CLÍTORIS A SUS HIJAS:

Mala suerte, chicos ( y madres, tías, abuelas…).

Eso que tan salvajemente cortáis (y que me hace desear que alguien os corte igual la polla a vosotros, por cierto) es sólo la punta del iceberg. O sea: que el clítoris es mucho más grande que ese pedacito de carne, gracias a Dios (que ya sabía lo bestias que algunos podéis llegar a ser).

Y el buen Dios le dió a la mujer un órgano sólo para el placer tan grande y complejo que aún no lo hemos descubierto todo, pero que, sólo por adelantar algo, entra en el cuerpo de la mujer y rodea completamente la entrada de la vagina. Por mucho que cortéis, NUNCA podréis privar a una niña o a una mujer de todo ese órgano cuyo único fin es darnos placer.

¿Y sabéis por qué?

Yo tampoco. Pero seguro que Dios, sí

Que os den).