Reciben el nombre de ritmos circadianos una especie de relojes biológicos que controlan ciclos de 24 horas en casi todas las criaturas vivientes, y de los cuales todavía se sabe muy poco. En los seres humanos y en otros animales, estos relojes circadianos internos del cerebro, regulan los ciclos del sueño y la vigilia, así como la temperatura corporal, la presión arterial y la liberación de diversas hormonas endocrinas.
Los seres vivos cuentan con un reloj biólogico que marca los ritmos de su vida. En el hombre su desajuste causa cefaleas, insomnio, irritabilidad
se ha calculado que el ser humano requiere en promedio un día por hora de desincronización para volver a regular su ritmo biológico.
En el siglo XVIII se descubrió que el movimiento de las hojas de las plantas seguía un ritmo biológico temporal, denominándose reloj circadiaco o biológico. Dichos ritmos diurnos, semanales o anuales, son estudiados por la cronobiología. El ciclo circadiano se reproduce aproximadamente cada 24 horas, y por el cual se ajustan los ritmos endógenos de los organismos vivos, incluso en ausencia de indicadores externos como la salida o la puesta del sol.

Hace 30 años, dentro de la cronobiología hubo un importante hallazgo, al descubrirse que la alteración o desaparición de un pequeño sitio del cerebro, llamado núcleo supra-quiasmático, alteraba los ritmos del organismo. Ocupa un volumen de tan sólo
Una consecuencia del reloj biológico se observa en los trabajos nocturnos y turnos rotativos, produciéndose, por su desfase, alteraciones en la salud, tales como insomnio, irritabilidad, y cefalea…

