“EL Banco Central Europeo (BCE) advierte a los consumidores de la zona euro de que los precios de los alimentos continuarán su tendencia al alza a corto plazo”.
Y aquí queda eso…gracias por la advertencia… ¿y nosotros que podemos hacer?
Con nuestros mini-salarios… consumir al precio que ellos marquen para que no se hunda la macroeconomía.
Luego pasada la borrasca los precios se quedan igual y… los salarios… ¡también!, vamos negocio redondo.
Los gobernantes cuando vienen dicen escuchar al pueblo, y cuando llegan solo oyen sus pasos.
La especulación a todos los niveles, está acabando con la sociedad, lo que importa son números y cuentas de resultados. Si unos pocos se pueden enriquecer a costa de las necesidades básicas de millones de seres humanos… ¡adelante!… no importa.
Los señores de corbata y guante blanco en su refugio de abundancia miran a otro lado.
Detrás de la especulación hay consecuencias impredecibles, y no podemos imaginar que otros factores se unirán a la escalada de precios y carencia de alimentos.
Rastrear el proceso de formación de precios desde el origen hasta la venta final, para averiguar en qué eslabón de la cadena se hincha artificialmente el margen de beneficio, no es suficiente.

Guarden los consejos. Los consumidores no necesitamos un observatorio de precios para confirmar lo que ya sabemos, queremos que trabajen para evitar que unos pocos se enriquezcan a costa de encarecer excesivamente los productos y alimentos.
La supervivencia de muchos seres humanos depende de una injusta balanza, en un lado la extrema riqueza del otro la extrema pobreza.
La especulación con alimentos es una nueva forma de terrorismo a escala mundial que mata silenciosamente a miles de personal al día.

