Los afectados denuncian que la huerta pase a manos privadas H. G., Valencia www.levante-emv.com Las familias y pequeños propietarios que vivían en las alquerías de la huerta de Benimaclet asisten con estupor a una operación urbanística por la cual 90.000 metros cuadrados que en su día eran huerta pasarán a manos del Valencia C.F. para que el club construya su nuevo estadio, después de que el ayuntamiento haya decidido cederle esta gran parcela pública destinada en el planeamiento urbanístico a suelo deportivo público. Entre estas familias de agricultores desplazadas de sus casas por el crecimiento urbano y por los planes de actuación integrada (PAI) de Campanar, Benicalap y Ademúz está la de Enric Navarro. ![]()

Desplazados por el nuevo estadio
Ellos vivían en la alquería del Barbut, que de no haber sido derribada hace cinco años hoy estaría justo al lado del lugar donde se levantará el nuevo estadio del Valencia C.F.. La familia de Enric Navarro malvendió la alquería y la hectárea y media de huerta que la rodeaba en 2001 por 72.000 euros, ante la imposibilidad de hacer frente a las cargas urbanísticas del PAI. Con el traslado del estadio a Corts Valencianes y la recalificación a residencial y terciario del actual campo de Mestalla, el club se embolsará más de 300 millones.
Se favorece al Valencia, una empresa privada dirigida por un especulador urbanístico
Enric Navarro explica que el 20 de junio se cumplieron cinco años del derribo de la alquería familiar y ahora cree que «se han confirmado mis sospechas de que entonces ya se sabía lo que iba a pasar con estos terrenos». «Esto ha sido una operación especulativa para favorecer al Valencia», asegura.
«Este suelo estaba destinado a un equipamiento deportivo para el barrio, por mucho que ahora salgan con la historia de que es un equipamiento general», en el argot urbanístico un GSP1, la misma calificación que tiene el polideportivo de Abastos o las piscinas olímpicas de Eugenia Viñes. En vez de una instalación de este tipo, los vecinos de Benicalap tendrán un nuevo estadio de titularidad privada, si bien el club a modo de compensación construirá un polideportivo público en una parte de la parcela de Corts Valencianes.
El convenio no establece hasta dónde se conoce en qué situación quedaría la parcela de 70.000 metros cuadrados cedida al club si un día decide trasladar el estadio, lo que abriría la puerta a una nueva recalificación del suelo deportivo en línea con la recalificación de la parcela de Mestalla donde el club construirá cuatro torres de pisos, oficinas y comercios.
Enric Navarro asegura que esto «es un círculo vicioso, a las familias nos expulsan de nuestras tierras por cuatro pesetas, con todas las secuelas de depresión, desarraigo y ansiedad que esto trae, mientras otros hacen negocio, eso pasó en la Punta y está ocurriendo en muchos sitios».
Para Enric Navarro, la historia se repite. Este ingeniero agrónomo vive alquilado en una barraca rehabilitada del camino d’En Cors. «Cuando llegué [hace tres años] a los agricultores les ofrecían 30 millones de pesetas (180.000 euros) por una hanegada y ahora les dan ya 200 millones por hanegada (1,2 millones de euros)». Cree que cualquier día lo pueden echar de allí y por eso dice que «no se me pasa por la cabeza comprar nada».
El arquitecto y experto en alquerías, Miguel del Rey, visitó la alquería del Barbut y la consideró digna de estar en el catálogo de arquitectura rural. El Ayuntamiento de Valencia ha conservado numerosas alquerías dentro de los PAI para destinarlas a equipamientos públicos, algo que no ocurrió en la parcela de Corts Valencianes, pese a las reivindicaciones vecinales.


