Resulta curioso comprobar el peso que nuestra literatura tiene sobre el resto de disciplinas.

Ya una vez hicimos alusión a la influencia que ejerce sobre el cine (LITERATURA Y CINE) y hoy venimos a destacar ese rastro indeleble que nuestros libros de toda la vida vienen imprimiendo a la Lengua Española.

Personajes inolvidables, célebres conductas o rasgos característicos de los autores, cualquier motivo es susceptible de convertirse en un término con suficiente categoría como para pasar a engrosar los Diccionarios y Enciclopedias de nuestras bibliotecas físicas o virtuales.
Los quevedos
, el cuello cervantino, un comportamiento quijotesco, un temible donjuán, un valioso lazarillo o una impertinente celestina son algunas de las perlas heredadas de esas incontables páginas escritas de nuestra Historia Literaria.
Ojalá se siga enriqueciendo nuestro vocabulario y no paremos de añadir registros a la Lengua con origen en esos libros que tanto amamos.

